viernes, enero 29, 2016

Antiguo

Toreando una vaquilla con su hija de 5 meses y publicándolo en las redes sociales con orgullo. Así de antiguo y de casposo.

Tal vez no esperase la reacción de un país cada vez más cansado de palmear a figuras de papel maché construidas a base de vacíos y falsas carreras por estaciones, haciendo que evitan preguntas de medios que les dan de comer a base de airear sus vacuas miserias.

Afortunadamente en nuestra querida España van quedando cada vez más fuera de onda estas actitudes chulescas que se vanaglorian de estar en el centro del mundo, que tratan de arrastrar con ellos la forma de ser de un pueblo, que se encierran en plazoletas de albero como si eso tuviera algo que ver con nosotros, sin saber que están a un tramo de pasar al ridículo más espantoso con sus vidas supuestamente envidiables.

Yo veo la imagen y me doy cuenta de la evolución imparable de este país hacia fronteras sin marcha atrás en que estos personajes vestidos con chaquetilla, con pantalones marcando paquete y un trozo de tela llevando de un lado a otro a una endeble vaquilla están rozando el punto de lo grotesco.

Seguro que esa niña verá esa foto de aquí a treinta años y se le subirá un calor enorme a las mejillas pensando ¡qué ridículo más espantoso!

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