lunes, enero 18, 2016

Sutileza

A veces idealizamos el pasado como época de plena felicidad, con todo el reguero de olvidos que eso implica de unos años de pubertad, adolescencia o juventud que suelen ser caldo de frustraciones, complejos y ansiedades a las que desde la distancia ya no damos importancia.

Uno descubre la muerte en esos años, el sexo entre personas queridas o la irrealidad de los amores de Hadas en la familia, y todo eso cae como un mazazo para chavales que años atrás entendían el mundo como una sintonía perfecta. Con el tiempo se va asumiendo la muerte, se va disfrutando del sexo y se enreda uno en cuestiones de amores que ya no le dejarán tiempo para pensar en pasteleos.

Cuando uno es adolescente se plantea por qué venimos al mundo con dos brazos y dos piernas, cuando uno atraviesa determinadas franjas de la madurez se plantea preguntas más sutiles propias de quienes ya conocen las terribles, y maravillosas, claves de la vida.

Siempre me he visto más a gusto conmigo mismo conforme he ido traspasando etapas, por muy contradictorio que pueda suponer el convivir con un cuerpo en decadencia física que sabes que no va a parar de hacerse menos fuerte.

La clave está en la sabiduría. Nada más provechoso que saber, conocerse, anticiparse, disfrutar, priorizar, elegir, reflexionar, contenerse... verbos difícilmente conjugables en edades tempranas.

1 comentario:

María dijo...

Hola Salvador! Me he dado una vuelta por tu blog y me he encontrado con este último artículo, o post, o comentario...... (cómo lo llamas ��?). Bueno, decirte que de todas las palabras que citas me quedo con contención, (estoy aún aprendiendo a no decir siempre lo que pienso aunque me cuesta), y priorizar .Sin embargo, la que más me gusta es la palabra con la que titulas el artículo: SUTILEZA, pues siempre va acompañada de la elegancia. También me evoca seducción. Me gusta sutileza. Besos!