martes, agosto 06, 2013

Zavel


Preguntamos y nadie sabía darnos una explicación precisa, De kleine zavel. Vendría a significar la arenilla con que se pavimentaban las calles medievales cuando aún no existía el alquitrán.

Llegamos allí por la fuerza de Internet, las ganas de una cena romántica en un Amberes tranquilo en un domingo de verano y el placer de no tener prisas. De kleine zavel.

Una camarera madura, servicial, con un inglés perfecto nos explicó que ese restaurante fue hacía siglos unos baños donde los marineros venidos de tierras remotas se componían el cuerpo para reintegrarse a la vida mundana europea.

La pareja de al lado, recién llegada de sus vacaciones en Villajoyosa, imposible de pronunciar para un flamenco, nos detallaba la comida que disfrutábamos y una pareja de holandeses nos invitaba a unirnos a su mesa para tomar el último digestivo, un elixir de Amberes, al tiempo que nos explicaban cómo, tiempo atrás, se constituyó la actual Bélgica.

De kleine zavel.

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