martes, agosto 20, 2013

Pastel

Recién llegado de mis vacaciones, utilicé mi última jornada laborable libre antes de comenzar mi agenda de trabajo para disfrutar de la mañana en mi ciudad con rutinas tontas que sólo me serán posibles a partir de ahora en días en que la gente afortunada, que trabaja de lunes a viernes como yo, puede permitirse realizar.

Entre la compra de la semana y el lavado del coche, me di un largo desayuno con croissant mixto y batido helado de chocolate blanco, espectacular, en el Vip's de República Argentina, con El País como aliado y el disfrute que supone no tener prisas, más aún cuando el tiempo de libertad total se agota.

Me asustaré el día en que no haga una fiesta de ésos mis desayunos eternos frente al periódico.

Una vez pagado y confirmado por enésima vez que no quiero hacerme socio de ese local de comida en el que tanto disfruto, quedé profundamente impactado por la visión de una pareja de mediana edad en la que él daba con calma un trozo de pastel a su mujer, en silla de ruedas y totalmente inmóvil de cuello para abajo, con una profunda sonrisa en los dos.

El lavado del coche posterior fue el más feliz que podía imaginar tras la fortuna que me supuso asistir, sin haber hecho méritos, a una escena tan fabulosa.

2 comentarios:

Gincrispi dijo...

El Vip´s es un lugar mágico y el sandwich club su lámpara que frotar.
Argumento que refuerza el hecho de que la comida es uno de los placeres de la vida. Una tapa del tiempo, un vaso de vino, y toda una vida por disfrutar.
Saludos, Salvador.

Anónimo dijo...

Escenas como esas me siguen emocioando.Por suerte todavía existen: nos recuerdan que aún quedan personas que se ocupan de sus seres queridos.

Ayer paseando por la playa también me emocioné al ver como dos mujeres( dos hijas, imagino) llevaban a su madre que apenas podía caminar hasta la orilla para que pudiese disfrutar del agua.
Raro es el día donde no veo un hijo,una hija o un nieto acompañando a su madre, padre o abuelo con algún tipo de minusvalía, caminando por la playa,aunque son muy pocos. Parece que la playa sólo es de los jóvenes y de los niños chicos.¿ Donde están los mayores?...Probablemente solos pasando calor motivo:" es que a mi padre / madre no le gusta la playa"...

Antígonas en Islantilla.