sábado, julio 27, 2013

Orangután

Tengo claro que pasarán generaciones antes de que determinados países lleguen a garantizar un mínimo respeto por los derechos del hombre, pero apena enormemente que un país cuna de civilizaciones, perteneciente a la Unión Europea, permita que queden en anécdota los insultos de un senador hacia una ministra, por el hecho de ser negra, llamándola orangután.

La única lección en toda esta historia la da ella, Cécile Kyenge, manteniendo su dignidad sin perder los papeles, haciendo caso omiso a la degradación pretendida y continuando con su trabajo, muy a pesar de la escasa reacción de un pueblo italiano poco dado a dar muestras de una mínima conciencia social respecto a asuntos sociales donde las minorías ven conculcados sus derechos.

Nacer en Italia, en pleno siglo XXI, siendo negro u homosexual, más aún siendo mujer, es una garantía para ser ultrajado sin remedio durante todo lo que dure tu existencia, a no ser que los poderes públicos, emanados del pueblo, algún día desautoricen voces como las del senador.

En países como España también se discrimina, no me caigo de un guindo, pero la ejemplaridad de las instituciones públicas ayuda a dar consuelo al ultrajado.

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