viernes, octubre 14, 2011

Herencia

Cuenta mi padre que, montado en el autobús, se levantó del asiento para dejárselo a un anciano que apenas podía andar. Éste, orgulloso, le rechazó el ofrecimiento:

-¡Pero si usted es más viejo que yo!

El otro día, probándome una camisa, comenté:

-No me pongo esto ni muerto. Parezco un señor de 40 años.

Y tengo 44...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado, pero si te vas a pasar al haikú, avisa.

;-)

Fernando

Alforte dijo...

Salva, la edad es un estado mental.
Bsote