lunes, octubre 24, 2011

Una vida

Si uno debe tardar tiempo en reconocerlo de sí mismo, más difícil aún es para un amigo descubrir en el otro un proceso depresivo.

No he pasado nunca por ese trance, pero la depresión debe suponer un desafío casi irresoluble para aquél que la padece.

Cuando uno se arrastra de la cama para ir al trabajo y no ve hermosura en nada, la espiral se va cerrando casi siempre hacia dentro, hacia lo oscuro, lo negro.

Quien está cerca a veces tiene pistas y a veces no, porque la persona que está contra el mundo también lo está de algún modo contra ti, a pesar de que las apariencias dicten amistades que no existen cuando uno no puede ver más allá de su congoja.

Son varias las veces que he tenido gente querida al lado sumida en procesos de hundimiento y me reconozco torpe para investigar, tener la habilidad para comprender que no hay agresividad hacia mí, sino un torrente de desasosiego que se canaliza en todas direcciones.

Deberíamos recibir lecciones de psicología básica para saber si a un ser humano que se hunde le resulta contraproducente o no que tú le digas que sólo se vive una vez, que el daño producido tiene como gran perjudicado al mismo que lo provoca y que sumirse en la negrura del no ver sentido a nada lleva a cerrar las ventanas a cualquier escapatoria.

Se me cae el alma viendo a un ser querido así.

El tiempo pasa deprisa, la vida es una, sin borrador ni local de ensayo; pero para ver eso se necesitan luces, focos, al menos una rendija.

Me gustaría tener las claves para encontrar esas rendijas que me lleven a aportar luz, y aire, a aquél que se queda encerrado en su propia trampa.

5 comentarios:

Alforte dijo...

Realmente es una situación muy complicada la que expones aquí Salva, y muy puñetera para los que estáis alrededor de esa persona querida y que no es capaz de quererse lo suficiente como para ser consciente de su estado, y a partir de esa consciencia, querer salir de esa situación; pero debe ser ella/él el que quiera salir por sí misma. La suerte es que en ese camino hacia la luz tendrá tu apoyo incondicional.

Besos y ánimo.

Anónimo dijo...

Tienes razón en los de la falta de formación en ese sentido. Nos educan (con mayor o menor fortuna) para competir, para obedecer, para acumular datos y conocimiento, para muchas cosas. Pero nadie nos habla de las emociones buenas y malas que enfrentarse a la produce. La tristeza llega a veces, y es normal que llegue. Es incluso hasta positivo en cierto modo que llegue, es la reacción ante lo indeseado, lo inmanejable. Pero deberíamos aprender a hacer que no se instale, a que sólo venga de visita.

Salu2

Fernando

Anónimo dijo...

Es muy duro tener a un ser querido con depresión y ver como es incapaz de salir de ese pozo,porque su fuerza de voluntad no le responde.
Según mi experiencia,es muy importante darle cariño a esa perosna y sobre todo que no se sienta sola.Hay que dejarse de dar los típicos consejos:sal, vete de viaje etc.Creo que lo mejor es ponerse en manos de un buen especialista que pueda ayudarle sin que le falte el apoyo de los seres queridos.

ANTÍPODAS

Gincrispi dijo...

Tengo la experiencia de que el deporte ayuda, quizás pueda ser una ayuda.

Ánimo.

Anónimo dijo...

Ginscripi lleva toda la razón, el deporte practicado con regularidad ayuda mucho. Se producen endorfinas que mejoran el ánimo.Por experiencias muy cercanas puedo dar fe de los beneficios que producen actividades como el yoga y la natación.
También el mar, con sus iones negativos es un buen aliado para las personas con depresión.

Un abrazo. ANTÍPODAS