viernes, octubre 28, 2011

Pendiente

No sé cómo nos lo montamos los humanos para ir dejando siempre de lado obligaciones que se acumulan y nos hacen menos felices.

Tareas ingratas que se pretenden borrar de manera poco inteligente con el olvido.

Creo, honestamente, que una de las maneras de asegurarse una porción grande de estabilidad personal es la de afrontar cuanto antes aquello que nos incomoda, bien sea una conversación pendiente o una llamada al seguro del coche.

Los obstáculos hay que ir sorteándolos mientras los veamos venir, pero más a menudo de lo que quisiéramos nos damos de bruces contra ellos, y lo mejor es desembarazarse cuanto antes de las trazas que éstos van dejando para no acumular demasiados daños.

Esconder las malas emociones debajo de la alfombra es una práctica torpe, a la vida hay que cogerla por los cuernos.

Debemos coger el teléfono que no queremos, abrir los sobres con malas noticias, confesar los errores antes que nos los echen en cara de mala manera, aceptar que la existencia es jodida para así enfrentarla con mejor cara.

Yo querría no tener cosas pendientes en mi bolsa de basura particular, o al menos que la carga sea liviana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Alguna vez lei algo así como "haz lo que temes y el miedo desaparecerá". No soy dado a frases manoseadas del tipo Paulo Coelho y fantoches de esa calaña y no sé quién escribió eso, pero es de las únicas consignas que procuro seguir y nunca me han defraudado. Me da la sensación de que viene muy en la linea del pensamiento que has compartido esta vez.

Salu2

Fernando