sábado, abril 17, 2010

La bufanda morada

Yendo al cine en un pueblo de Cádiz hace pocos días vi, desde mi puesto de copiloto en el coche, a una chica joven, vestida para salir, con medias y un vestido violeta, a la que se le caía la bufanda por la acera solitaria. Pedí frenar para avisarla cuando me di cuenta que era un paquete de patatas vacío. Ella seguía hacia adelante, chupándose los dedos aceitosos y yo me arrepentí justo después de no haberla avisado por su 'bufanda' caída. La vergüenza hubiera sido mayor, o no; con ese caldo de cultivo lo mismo me llama 'cabrón' y nos tira una piedra a la luna trasera del coche.

No hace mucho, saliendo de cenar de noche, tomamos un taxi. Dimos las buenas noches antes de indicar la dirección de casa. La respuesta, ninguna. A mí, entonces, me dio por protestar. Le pregunté si no iba a devolvernos el saludo y el hombre, mayor y malhumorado, calló. Como el trayecto era largo y la tensión alta, quiso sacar conversación con el argumento del parte meteorológico. A mí no me sirvió como atenuante y le pedí un poco más de educación.

Presumimos de país, de ciudad, 'aquí se vive mejor que en ningún sitio' y de simpatía. No digo que no. Afortunadamente, en mi vida diaria, no trato con gente ensucia-ciudades ni retira-saludos, incluso se puede pensar que soy demasiado tiquismiquis, que hay cosas más importantes de las que preocuparse.

Yo tengo suficiente tiempo para reflexionar sobre lo más importante y lo que no.

El civismo es una muestra del nivel humano de nuestra sociedad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lamentablemente esta ciudad nuestra que tanto queremos es el sitio donde he encontrado gente más mal educada de todos los sitios que conzco (y no son pocos). Y te aseguro que el nivel económico del sitio no va de la mano del nivel cívico. Me he quedado helado en ciudades donde la miseria se veía por doquier cuando me ha saludado de manera exquisita hasta el último de los mendigos.

Sevilla y su entorno tienen un grave problema cultural desde hace tiempo y últimamente ha empeorado de manera galopante.

Y no hablamos sólo de no hablar con la boca llena, voy más alla: hecerlo con la cabeza vacía.

Sevilla es la capital española de incivismo, no hay más que darse un paseo para verlo. Cómo me jode decirlo y cuan convencido estoy de lo que digo.

Fernando dijo...

Por cierto: soy Fernando (el del comentario anterior sobre el incivismo en Sevilla.

Anónimo dijo...

Por caridad no hablemos públicamente mal de nuestra ciudad, o sea de nosotros mismos, que ya están los de fuera para hacerlo. Hagamos de “Juanes Palomos” para aportar soluciones. En cuanto a la educación, el civismo etc, pienso que solo es cuestión de que los sevillanos dejemos de creernos el ombligo del mundo y ponernos a buscar referentes de otros sitios, de otras ciudades, de otros países, e incluso de otras épocas, a los que imitar en lo que tienen de bueno, conservando al mismo tiempo nuestra impronta.
A veces entro en cortocircuito cuando por un lado oigo hablar de ese déficit cultural galopante de nuestra ciudad (que existe, no lo niego), y por otro de la “maravilla Sevilla”. Sevilla y sus gentes son inseparables, creo que como el resto de ciudades del mundo. No será que aquí somos tan abiertos que hasta hemos permitido a algunos foráneos que nos aporten su “descultura” en el más amplio sentido. Cuando veo cosas que me molestan de mis conciudadanos, y me pongo a reflexionar, me doy cuenta de que la mayor parte de ellas vinieron de “fuera” en su día. A ese grupo pertenecen, por ejemplo, las influencias culturales anglosajonas como el beber con el único objetivo de embriagarse de una manera pronta, la comida rápida contra la tapa etc
Lamentablemente en Burundi no hay ni bufandas moradas(digo yo), y lo que es peor, ni bolsas de patatas. Apreciemos, adoremos lo que tenemos, pero sin llegar a la ceguera que nos impida evolucionar hacia una sociedad mejor.
Saludos
Montgeron