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domingo, marzo 01, 2015

Tarragona

Tengo infinitos recuerdos de mis viajes por interrail de la época universitaria. Tal vez no me acuerde de lo que hice el martes pasado, pero sí tengo muy vivas las escenas de cada una de las ciudades que visitamos, la gente que se cruzó por nuestro camino o las anécdotas con que se iba nutriendo nuestra mochila cargada de latas de conserva.

Esta mañana, comiendo con mi familia, recordé a mi amigo Quino y su eterna inocencia.

Acabábamos de llegar a Berlín en una de nuestras últimas escalas. El dinero escaseaba, y por tanto la comida. Nos tomábamos de forma solemne pastillas de Micebrina para reducir el gasto en sandwiches. Pero éramos felices.

El día era caluroso y caminábamos ya sin rumbo en busca del camping a través de los inacabables alrededores arbolados de Berlín. No había GPS, ni móviles, ni forma de localizar información y estábamos exhaustos.

Apareció entonces un coche con matrícula de Tarragona y Quino vio el cielo abierto.

-¡¡¡Compatriotas!!!

El coche frenó en seco. Iba una pandilla de gente joven, como nosotros. Y preguntaron:

-¿Catalans?

Entonces fue cuando Quino se giró hacia mí y, con cara descompuesta, me preguntó:

-¿Pero la T no era de Toledo?

2 comentarios:

Patty Campos-Sanchez dijo...

Qué gracioso!!!
Yo también tengo gratísimos recuerdos del interraíl! Gracias por compartir esta anécdota tan graciosa y hacerme recordar alguna de las mías. Por cierto, nos vemos en la comunión de Ángela!! Besotes

Salvador Navarro dijo...

¡Ey, Patty! Qué alegría siempre saber de ti...