jueves, marzo 05, 2015

Bloqueo

Todos los días de trabajo me levanto a oscuras y meto la mano, en un acto reflejo, en el cajón de los calcetines para coger una bola.

Luego bebo agua, voy al baño,  hago ejercicio sobre la alfombra para estirar mi espalda, me afeito, me ducho y me preparo el desayuno para tomármelo,  hipnotizado por los sueños mezclados con el presente, delante de un ordenador pasivo.

Entonces me visto empezando por los calcetines. Y me los encuentro con agujerillos, o raídos, o descoloridos, o rasposos, o deshilachados, o desiguales. Y todos los días me recreo en lo desastre de mis calcetines.

Acabo de comprar un montón. De los que me gustan. Lanosos, largos y muy suaves al tacto.

Una victoria tan sencilla como inexplicablemente aplazada toda una eternidad.

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