viernes, mayo 02, 2014

Hermanos

Estamos felices tras la intervención que le hicieron a mi padre esta semana. Lo queremos tanto que verlo salir con el gesto cambiado del quirófano con su marcapasos de estreno, tras la palidez con la que entró, fue el mejor regalo.

Es dura la espera en esos momentos, pero igualmente es hermoso participar en las escenas que se viven alrededor.

Estuvimos toda la jornada los cuatro hermanos pendientes de él, de que no le diera demasiadas vueltas a la cabeza ni se contagiase del ambiente de la unidad de cuidados intermedios desde donde esperaba la llegada del celador para subirlo a la sala de operaciones; como estuvimos atentos a la impecable explicación que una enfermera le dio acerca del detalle de la intervención, en minutos donde la tensión se masca; o cuando otra doctora, joven y exquisita en el modo de dirigirse a la familia, nos aclaró cómo había ido todo.

Fue espléndido también el instante, a pocos minutos de que entrara mi padre en quirófano, en que entraron sus hermanos en la sala donde esperaba su camilla. Los besos intensos y ruidosos de viejitos canosos a un hombre emocionado.

Pasan años, decenios, se suceden las historias, los conflictos, los éxitos y las miserias, pero llegado el momento la camada se une para mimar al que lo necesita, de lleno, a saco.

2 comentarios:

Alforte dijo...

Me alegro muchísimo de que todo haya ido bien. Un cálido abrazo!!!

María dijo...

Me alegro de que todo haya ido bien, Salvador. Casualmente, mi madre también ha estado ingresada unos días en el Hospital y he tenido la oportunidad de comprobar que, a pesar del varapalo que está sufriendo la Sanidad, siguen existiendo grandes profesionales en este sector. Ahora a disfrutar de la feria. Algún día tendré que ir a esa famosa feria de Sevilla, creo que está mejor organizada que la de Málaga, al menos no molesta a la gente que vive en el centro. Besos.