viernes, noviembre 15, 2013

Miguel

Ayer al mediodía celebrábamos el primer añillo de Ricardo y Manuela.

Sus padres, Nuria y Miguel, nos invitaban a una comida en El Gallinero para festejar el placer que les ha supuesto, nos ha supuesto, la llegada de estos dos críos.

En un momento dado del almuerzo, Miguel contó otra vez una historia, aderezada de emoción, que a mí me enorgullece especialmente oír de sus labios.

No hacía mucho que acababa de romper con la historia de amor que le trajo a vivir a Sevilla, años que hicieron que este portugués surfero y sensible se integrase en nuestras vidas como alguien imprescindible. Era verano. Cada uno de vacaciones en nuestros rincones, él se había ido con su familia a Oporto.

Miguel no contaba, sin embargo, con que se acercaba mi cumpleaños. Yo no contaba, por mi lado, con la idea que rondaba en su cabeza de no volver a Sevilla.

Le envié un mensaje conciso a su móvil:

'Cuento contigo para mi cumple, Miguel'. Lo celebraba en Conil.

Ayer narraba Miguel cómo ese mensaje le hizo olvidar cualquier estrategia de resignación. Tomó el coche y bajó directamente desde Oporto para presentarse en mi fiesta.

'De no ser por Salva, no hubiera vuelto a Sevilla'.

Le gusta contarlo y a mí me sigue entrando un cosquilleo al oírlo. Porque luego vino Nuria, otra delicia de persona que se ha hecho enorme en nuestras vidas, y esos dos pequeños que son fruto, me hace mucho bien pensar así, de ese mensaje de móvil.

'Cuento contigo, Miguel'

1 comentario:

Gincrispi dijo...

La vida está diseñada por pequeños detalles...
Saludos.