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miércoles, mayo 01, 2013

Crecimiento

Dice Rubalcaba que no se le puede pedir paciencia al pueblo por parte del Gobierno, sino que hay que tomar medidas urgentes para abandonar la austeridad y aplicar políticas de crecimiento.

Yo le escucho y esa música me suena artificial, falsa y facilona.

A los que somos de izquierdas convencidos como yo y queremos una política que pivote alrededor del ser humano y no de los mercados, nos cuesta no sentir el chirrido que provocan argumentos tan poco sólidos.

¿Qué es aplicar políticas de crecimiento?

Yo, que leo la prensa diariamente, de distintas tendencias y países, no sé en qué se concreta esa frase genérica.

Si algún día quieren recuperar el poder tendrán que hablar con claridad, enumerar del 1 al 10 las principales acciones a aplicar y una proyección económica del coste y los resultados que cada una de ellas llevarían asociadas.

Aplicar políticas de crecimiento, ¿es aumentar las obras públicas? ¿Es reducir impuestos para que aumente el consumo? ¿Es trasvasar los gastos de Defensa a gastos en I+D? ¿Es incentivar la contratación laboral con deducciones fiscales? ¿Es plantarse frente a la Unión Europea y pedir un déficit del 10%?

No somos tontos.

Si se ataca al gobierno por la austeridad a ultranza hay que poner encima de la mesa con datos y medidas concretas las políticas que uno aplicaría para conseguir el crecimiento económico.

Necesitamos una izquierda firme, creíble, austera y currante que ponga sobre el tapete medidas imaginativas que nos lleven a apostar por ella.

Aumentar gastos o reducir impuestos conlleva un aumento del déficit y, en las circunstancias actuales, esto implica una subida de la prima de riesgo y una financiación imposible para un país que necesita crédito para poder pagar una deuda inmensa.

Háblennos claro, porque hay medidas que se pueden tomar, pero hay que tener el valor de proponerlas. Se pueden gravar las grandes fortunas, se pueden paralizar obras públicas prescindibles, se pueden reducir gastos militares, se puede fomentar la investigación en colaboración con las grandes empresas, acordar reducciones de jornada para repartir la oferta laboral.

Se pueden hacer muchas cosas, pero necesitamos oírlas en detalle, saber hacia dónde nos llevan y cuánto cuestan.

Porque si no las oímos podemos pensar que la chistera está hueca.

Y necesitamos pensar que una política alternativa a los estragos de Rajoy es posible.

2 comentarios:

Reyes dijo...

Tú lo has dicho;en la chistera no haya nada.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

El problema que tiene la izquierda española es que se ha convertido en una agrupación de friquis.Da miedo escuchar sus argumentos,la poca preparación que tienen sus cuadros dirigentes y el chorro de tonterías que sueltan. Me siento huérfano de izquierdas.
ANTÍGONAS