sábado, febrero 23, 2013

Limpiador

Cenábamos ayer en el Kiosko Santi, Isaac y yo. Acababa de llegar de pasar la tarde con mi sobrino en la consulta de Nuria para que a Iván le pusieran su primer aparato dental ahora que está en la edad propicia para colocar bien la dentadura en su sitio.

Iván tiene la edad, 10 años, en que todo le interesa, incluso el detalle de mi trabajo de cada día. Me pregunta cuánta gente trabaja conmigo, qué es lo que yo hago para conseguir la calidad de las cajas de cambio, cómo se hacen las cajas, cómo trabajan los operarios, cómo son las máquinas, cuántas luces tienen, cómo de grandes son, cómo es mi jefe, cómo es mi despacho... Necesita saberlo todo y a cada respuesta mía él gesticula interpretando mis explicaciones, tal vez imaginando máquinas más grandes y galácticas en una factoría como la de Charlie (y su fábrica de chocolate).

Tras el primer impacto que le supuso verse con el aparato, y pasado el susto, volvió a hablar como un loro camino del bar, pero ahora sin poder pronunciar bien las tes, la erres tras la pes o las eses al tener el paladar inundado de metal.

Ya en la mesa él se nos unió a la cena, y el interrogatorio comenzó con Santi. ¿En qué trabajas? Él le explicó que en una empresa de limpieza. ¿Como Lipasam? Sí, algo parecido, pero mi empresa trabaja limpiando edificios y Lipasam limpia las calles.

Entonces yo le detallé un poco más, en base a ejemplos, en qué consistía el negocio de Santi:

Cuando una empresa o un bloque de vecinos quiere una limpiadora, pues contactan con Santi y llegan a un acuerdo.

¿Y no puede ser un limpiador?

'¡Plaf!'

Bofetada plena de ingenuidad a mi involuntario, pero imperdonable, comentario sexista.

Hay esperanza en las nuevas generaciones.

3 comentarios:

Alforte dijo...

Jajaja menudo elemento es Iván... me atrevo a aventurar que con su personalidad y bajo la buena influencia de su tito Salva se convertirá en un interesantey comprometido hombre adulto.
Bsote

Marco dijo...

Acabo de dar con tu blog por mera coincidencia, siguiendo un enlace de Twitter. He leído algunas de tus entradas, sin embargo esta es la que más me ha gustado hasta ahora (que no quiere decir que las demás no me hayan gustando). Me gusta como cuentas tus historias, las haces interesantes. Al empezar a leer esta entrada no imaginé que terminaría de esta manera, jajaja. Me alegra ver que las nuevas generaciones se están programando para vivir en una sociedad con menos prejuicios y más tolerancia. Un saludo y un abrazo muy fuerte desde Madrid. ¡Sigue con esto, que lo haces muy bien!

Salvador Navarro dijo...

Gracias, Marco