martes, marzo 27, 2012

Azahar

Salir a las calles estas tardes de primavera en Sevilla es oler el aroma de los tiempos árabes de la ciudad, cuando se plantaron de forma masiva naranjos por calles y patios.

Esta flor de azahar que te sube la vitalidad, reconciliando el alma con el cuerpo y haciendo sentirte dichoso de poder vivir, de poder haber vivido desde pequeño, una experiencia así.

Días de sol de temperatura perfecta en que apetece el paseo, la charla y el encuentro con la naturaleza más que nunca en esta vieja urbe, socarrona, clásica y perversa a partes iguales.

El olor de los naranjos en flor que inunda toda la ciudad y la caracteriza, sumergiéndonos a sus habitantes en el torbellino de su más íntima esencia.

Dicen que el olfato es el sentido más desarrollado al nacer, y tal vez quienes hayamos nacido aquí, cada primavera que entra, volvemos en cierta forma a nuestro caparazón, a la feliz infancia de tardes eternas, en que uno se desconcentraba de los estudios pensando en que llegaban las vacaciones de Semana Santa y sus capirotes, la Feria y el sonido de las radios emitiendo sevillanas.

Ciudad que no deja indiferente a nadie, para lo bueno y para lo malo, Sevilla es especialista en seducirte y para ello utiliza armas infalibles desde hace siglos.

Cuando llega la primavera la explosión de azahar secuestra los espíritus más irredentos para su causa.

4 comentarios:

Melvin dijo...

Por aquello de ser valenciano, y haber crecido rodeado de ese azahar con el que he convivido siempre, creo entender tu sentimiento... A mi me lleva inevitablemente de viaje a mi infancia, a los campos de batallas con naranjas y las carreras de hojas secas sobre el agua de las acequias... Lejos del mundanal ruido. Un besote.

Anónimo dijo...

HOLA LA FERIA DE SEVILLA ES MUY SECTARIA DESDE HACE MUCHOS AÑOS.

Mulliner dijo...

Sin acritud; no acabo de entender eso de que la feria de Sevilla es MUY sectaria, sinceramente no sé lo que se quiere decir (guste o no guste). Peor aún si se añade eso de "desde hace muchos años", porque la verdad es que conozco la feria desde niño y en lo fundamental no ha cambiado, así que habría que decir que lo que fuera que sea es "desde siempre" (salvo que se piense que el mundo comenzó el día en que nacimos).
Y por cierto, ya sabrá eso de que escribir con mayúsculas es como gritar...

Salvador Navarro dijo...

Gracias, Mulliner