lunes, noviembre 14, 2011

Excusas

Un ejercicio muy sano que comencé a practicar hace tiempo me ha dado muy buenos resultados como persona.

Podría parecer de perogrullo, pero el ejercicio en sí no es otro que tener la gimnástica mental suficiente para evitar a toda costa, ante una pregunta incómoda, buscar excusas.

A nivel profesional, por ejemplo. Siempre hay mil motivos exteriores a uno para justificar decisiones tomadas. 'Es la herencia de mi jefe', 'es la situación de la empresa', 'son los comentarios de la gente' o 'la presión de la dirección' serían, en muchas ocasiones, buenas muletas para torear ante la falta de valor para asumir responsabilidades propias. En cambio, gana tu credibilidad como profesional cuando no tiras de ningún argumento parecido para justificar tus actuaciones.

'He actuado así porque yo considero que es la mejor decisión'.

Cuando las circunstancias aprietan e incomodan, se tiene tendencia a mirar hacia otro lado para encontrar respuestas. Te puedes salvar en una, dos o tres ocasiones, pero acabas pagándolo.

En cuestiones personales es aún más evidente. No hay nada más sano que hablar de frente y, si no te apetece ir a una comida, asistir a un evento o meterte en un negocio 'equis', lo mejor es decir que no. Decir además que no o que sí porque tú no o sí lo quieres. Y, a ser posible, con una sonrisa serena.

En este hermoso período de producción de la película que me está tocando vivir, he recibido llamadas de actores o voluntarios que buscaban una explicación a no haberlos elegido en cuestiones que no venían al caso y yo me esforzaba por abstraerme de todo para asumir mi propia responsabilidad.

'No te hemos elegido porque consideramos que no eres el mejor'.

Asumir las decisiones como propias es un camino para crecer cada día.

2 comentarios:

Alforte dijo...

Y denota tenerlos bien puestos.
Bsote

J.L. Ordóñez dijo...

Well done, my friend