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domingo, abril 24, 2011

185.024

Una de mis más grandes frustraciones al pensar en la muerte es la imposibilidad de cubrir mi curiosidad respecto al futuro del género humano.

Es consuelo de tontos pensar que ningún otro ser humano coetáneo a nosotros será capaz de conocer con certeza qué pasará cuando los milenios avancen en ese inexorable caminar del tiempo hacia adelante.

Sé que estamos viviendo en estos últimos siglos avances en conocimiento, industria, tecnología o política que no tienen parangón con otras épocas de la historia. Todo va acelerado y esa explosión de cambios acrecienta mi curiosidad por el porvenir.

Cada vez estamos más globalizados y, supongo, pasadas decenas de miles de años habrá una sola raza, todos estaremos mezclados tras todas las combinaciones posibles cuando las fronteras comiencen a diluirse sin remedio, siendo las distancias geográficas una quimera.

Sería un único ser humano con ojos orientalizados y piel más marrón que la mayoritaria en el mundo occidental. Una sola raza humana.

Seremos, deduzco, una sola nación. Los organismos internacionales deberían ser cada vez más potentes. Empezaremos por una moneda única mundial, quizás para el 2.500 y de ahí, poco a poco, llegaremos a un único estado democrático. Sería maravilloso.

Las religiones, si para entonces existen, se fundirán en una, mucho más cercana al animismo japonés que al cristianismo que nos es más cercano. Basada en la espiritualidad de un hombre que se dará el valor justo y no tendrá remilgos en asumir su falta de certitudes.

Me aturde pensar en la superpoblación. ¿Habrá chavales jugando tras un balón en playas desiertas en el 185.024?, ¿habrá besos de amor?, ¿cenas de amigos?, ¿familias unidas con padres reconocidos?

¿Habrá el mismo miedo a la muerte?

Desde el 185.024 se verá el 2.011 como un número prehistórico y, tal vez, la única noticia de este siglo que vivimos sea que hubo un primer presidente negro del extinto imperio norteamericano, imperio que precedió al chino...

Y habrá seguro en el 185.024 quien se plantee qué rápido va el tiempo, que se diga qué será del hombre más allá del 300.000.

Ojalá exista alguien por entonces que pueda plantearse un mundo mejor.

3 comentarios:

Alforte dijo...

Ojalá Salvador...pero me temo que para llegar a esa quimera futurística que describes la humanidad tiene mucho que evolucionar y que dejar atrás....

Yo también pienso en el porvenir cuando ya no esté, pero la verdad que viendo el presente yo no soy tan optimista como tú.

Future Kisses

Susan Lenox dijo...

Esto que planteas, creo que todos nos lo planteamos...qué ocurrirá cuando no esté.
Estoy con Alforte, viendo el presente, pues que me da un yuyu.
Un saludo.

OJT dijo...

CRIOGENIA COMPADRE, ESA ES LA ÚNICA MANERA DE IR AL FUTURO; O VIAJAR A JAPÓN, MIENTRAS QUE EN MI PAÍS NOS PREOCUPAMOS X LA POBREZA, ALLÁ ESTÁN HABLANDO DE NIVELES DE RADIACIÓN PERMITIDA, SI ESO NO ES EL FUTURO AHORA ENTONCES ME CONFORMO CON LA CRIOFENIA. SUERTE.