martes, marzo 15, 2011

La mochila

No sé cómo uno llega a enredarse tanto contra sus sueños.

Tras haber vivido una época en que todo parecía que podía comprarse, esta generación que ahora se asusta ante las cifras de paro y la involución económica, parece tener un solo objetivo, desembarazarse de lo superfluo, de esa mochila que hemos cargado a nuestras espaldas a base de notarías, visas e hipotecas que coartan nuestra libertad para poder enfrentarnos al mundo con unas fuerzas que no sabemos si tenemos.

A mí me pesa esa mochila que yo mismo he decidido cargar a base de empeñarme en cosas materiales que no sé, ahora, si necesito.

Además de todo ello me debo considerar afortunado por tener un coche, un piso céntrico y medio apartamento en la playa, sin poder protestar por tener hipotecado tres cuartas partes de mi salario y la libertad de elegir radicalmente otro camino en mi vida.

Vamos, sin darnos cuenta, enmarañándonos en una prisión a medida que perdemos la juventud.

Una de mis grandes ilusiones es hacer más ligera esa mochila, que esas visas se vayan esfumando, la hipoteca se haga menos ingobernable y en unos años pueda decir que mi rumbo lo dirijo plenamente yo.

¿Quién tiene el valor en estos tiempos de arriesgar la seguridad de una nómina? Estamos condenados a agradecerla eternamente porque nosotros mismos nos hemos metido en la trampa de no poder ver otro horizonte que el de asumir que estamos comprometidos, de por vida, con nuestro banco.

Amor fatal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El capitalismo nos llena a todos de mochilas pesadas, muy pesadas. Dicen que somos libres de escoger, de pensar, de vivir de una u otra forma; pero casi todo está relacionado con el dinero, con el miedo a perder lo que tenemos, y con la avaricia de los humanos.un abrazo

Alforte dijo...

Lo de la mochila me recuerda a las conferencias que da el personaje de George Clooney en el maravilloso film "Up in the air" que desde aquí te recomiendo.

En esta sociedad de consumo todos estamos esclavizados por nuestras propiedades y encadenados a quien tenga la suerte de poseer una nómina.

Capitalism Kisses