martes, marzo 22, 2011

Explosión

Habiendo pasado más de media vida en Suiza, en una pequeña ciudad alpina que necesita una pala en pleno invierno para quitar un metro de nieve si quieres sacar el coche, mi tía Maribel siempre ha dicho que en Andalucía no sabemos lo que son las estaciones, saltos radicales de paisajes, del blanco al verde y del verde al marrón de hojas caídas.

Yo debí nacer escarabajo de tanto como me gusta el sol.

No sé qué hay en mí que siempre me hace soñar con noches de verano tomando cervezas en la Alameda. Sinónimo de la alegría de vivir. Tal vez porque mi cuerpo piense que el frío es la muerte.

Viajar te abre los pulmones, los ojos, los sentidos y con ellos la curiosidad, la capacidad de disfrute, la apertura de mente. Es tan tremendo el error de creerse en el centro del mundo como no saber valorar lo que se tiene.

En este día intenso, que pasará para siempre, he ido de un lado a otro como si el mundo se acabase mañana; pero tras tomarme un té con una escritora onubense encantadora he vuelto a casa por esa Alameda que resume mis imágenes de felicidad para toparme, en un callejón y por sorpresa, con una explosión de azahar indecente, enviándome a épocas lejanas y cercanas, a toda una vida de primaveras que vuelven una y otra vez.

Sé que no vivo en el paraíso, pero a veces se parece tanto...

2 comentarios:

Juan Arcones dijo...

es lo que tiene andalucia, que siempre hace bueno!!!

Alforte dijo...

ayss el azahar, que pena que en Málaga hasta que no han desaparecido los naranjos no han parado, ahora parece una república bananera con tantas palmeras, con la magia que desprende el azahar para los sentidos.

Spring Kisses