jueves, noviembre 18, 2010

Ni Dios

Cuando leí las declaraciones insultantes de Puigcercós sobre mi gente, mi tierra, mi honestidad, la dignidad de Andalucía... respiré. Las leí en un momento en que estaba tranquilo en casa, a solas, y me tumbé en el sofá.

Puse música suave, apagué las luces y me acordé de Joan Manuel Serrat poniéndole música a Machado.

Y me acordé de las calles en blanco y negro de la Barcelona de Carmen Laforet, que pronto relacioné, casi en los mismos tiempos, con la de Marsé y su embrujo de Shangai, o la divertidísima capital catalana que nos enseñaba el Gurb de Eduardo Mendoza. Me di un baño de esa Barcelona añeja, de pasadas décadas, que yo conocí sin visitar gracias a la literatura.

De esa Barcelona tan querida nunca visitada pasé, desde mi sofá, a los Campeonatos de España de Remo que se celebraban en Banyoles, en esa mi primera visita a tierras catalanas, en un pueblo antiquísimo alrededor de un 'estany' que dicen que encierra peces de especies únicas en sus profundísimas aguas.

Recordé entonces uno de mis primeros amores, cuando yo descubría el sexo, en una estación de esquí, La Molina, del pirineo gerundense, en tiempos universitarios en que yo tenía que decidir qué hacer con mi vida. Recuerdo los paseos en la oscuridad por la montaña, las primeras frases traducidas, para mí y con calma, del catalán.

Ese mismo verano en que fui a las Olimpiadas y nos paseábamos unos cuantos amigos del colegio por las Ramblas, observando las pintas y esa sensación de cosmopolitismo que nunca había visto antes tan arrollador como esos días.

Pensé entonces cuáles eran mis primeros recuerdos catalanes, y se me vino a la cabeza Norberto Espinet, compañero mío de parvulario en Sevilla y al que perdí la pista en primero o segundo de EGB; al que por cierto encontré gracias a la magia de facebook hace un año, viviendo en Centroamérica. ¡Él también me recordaba!

Desde el sofá descubrí, abriendo mi mente al pasado, que yo pasé muchas tardes con la yaya de mis amigas, las Jardi, chiquitilla y con ese acento tan fuerte de su tierra catalana.

Pero me vine al presente y me percaté de que paso varios ratos al día con Carles Francino, yendo al trabajo, o con Gemma Nierga, viniendo a casa.

Se me vinieron imágenes de Mónica Naranjo y la perversión del Satanasa, un antro desquiciado de la calle Balmes. Entonces me acordé del viaje que hice con mis hermanas allí, para investigar Salas de concierto chulas en que inspirarse para abrir ellas su Salamandra en la calle Torneo.

Las paellas de Casa Costa en la Barceloneta.

Dando vueltas en el sofá me emocioné pensando en tantos catalanes que han supuesto algo en mi vida. Porque pasaba de Bigas Luna a Loquillo, del Sardá a la Sardá, de esa Alicia de Larrocha con la que disfruté en el Metropolitan de Nueva York, del Dalí impecable al Tápies provocador, el inefable Terenci Moix y sus faraones, la tristemente desaparecida y dulce Montserrat Roig, el embaucador Eduard Punset, la arriesgada y humanísima Isabel Coixet.

Pensé en cuantas ganas tengo de volver a Cataluña, la querida tierra abierta que tanto me ha enseñado y que siempre sentiré cercana; donde también existen, como en todos sitios, algunas pobres gentes de las que no se acordará ni Dios.

4 comentarios:

Javier Márquez Sánchez dijo...

Una hermosa reflexión, Salva, como de costumbre. Me cabrea mucho cuando gente del signo que sea se esmera en airear desprecios y crear enemistades. Disfruto por igual con unas sevillanas de Manuel Pareja Obregón como con el (maravilloso) 'Com un puny' de Raimon. Y me revienta cuando, al confesarlo, alguien dice: "¡Uf, en cantalán!" Y todo, precisamente, por estos enfrentamientos a los que otros empujan...

Anónimo dijo...

Estimado Salva

Suscribo todo lo que dices...Me emociono y se se me pone la piel de gallina al ecuchar a mi admiradísimo LLach, a Serrat,a Bonet y a tantos más.Recuerdo mi primera visita a Barcelona siendo un niño de 10 años, y la impresión que me causaron sus inmensas avenidas, sus monumentos.Más tarde vinieron las lecturas de Mendoza,de Espriú... los partidos con la Sant Boiana, la mili con mi amigo, Toni de Matarò.Me gusta la Cataluña abierta, cosmopolita, puerta de España a Europa.Quizás el estancamiento cultural y económico que sufre Cataluña de deba en parte a que tipos como Puigcercós controlan el poder político en aquel territorio.

Anónimo dijo...

Lástima que toda valga para algunos por ganar notoriedad, portadas y votos. Declaraciones no sólo falsas e infundadas, sino que lanzan una carga de profundidad contra la buena convivencia, el entendimiento y la solidaridad. Lo increible es que las mismas no salen de una conversación de bar, sino de un político autonómico de primer nivel que conseguirá votos suficientes para continuar haciendo declaraciones semejantes y todo, con cargo al presupuesto público.

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alvallo dijo...

Extraordinario post que he leido porque tú antes has visitado el mío
http://sociopolitica.com

Una muestra de cómo un hombre de ciencia maneja a partes iguales la lengua y la sensibilidad.