domingo, noviembre 07, 2010

Canelones

Desde muchos años atrás mastico una teoría sobre el ser humano.

La teoría de los 'canelones'.

Será por lo que me gusta comerlos.

Imagino nuestra existencia como un gran canelón, ya cocido y sin rellenar, extendido, que se mueve por el espacio.

A cada uno al nacer nos asignan uno de estos cuadrados de pasta blanca, aunque desafortunadamente no todos tienen el mismo, de igual consistencia o tamaño. No te dan a elegir. Te dan un canelón por el que moverte durante el resto de tu existencia. No controlas la velocidad con la que se mueve, ni si hay mucho viento o si éste es más o menos resbaladizo.

En el tiempo de aprendizaje, durante la niñez y adolescencia, vas haciéndote a él, recorriéndolo, paseando de un extremo a otro para calcular el perímetro, los vértices y fronteras. Vas haciéndote a zonas preferidas donde te sientes más cómodo.

Conforme el tiempo avanza y llega el momento de las decisiones, debes aplicarle cirugía y comenzar a cortar. Decides seguir estudiando o no, irte de casa de tus padres o no, tener hijos o no... Y vas marcando el terreno. Decides y limitas el espacio, sin saber que hay decisiones que te llevan a quedarte en el lado pequeño del canelón. El resto se pierde para siempre.

Cuanto más inteligente, sensible, perspicaz, humano, generoso... mejor te mueves en ese espacio siempre limitado. Tienes terreno.

Incluso puedes conseguir estirarlo a base de pasos acertados.

Pero necesariamente hay cortes, pérdidas, trozos de suelo que se te van.

Hay tormentas, temblores, enemigos externos que atacan tu espacio vital, que lo limitan, lo desgastan.

La clave de la felicidad no existe, pero es importante terminar al final de nuestros días con la mayor porción posible de canelón para no acabar constreñidos en el rincón definitivo de las decisiones equivocadas.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Una buena metáfora de llamar a la vida "la teoría del canelón". Llamemosle como queramos la vida es eso: nacer, crecer, morir. Hablando en argot literario, tiene un planteamiento, nudo y deselance, solamente varian los capitulos y la forma de vivirlos cada protagonista o lector.

Un abrazo
Miguel

Alforte dijo...

Y hay que recordar que esa pasta de la que esá hecha el canelón es muy quebradiza...a mi lo que me gusta es cuando se juntan dos canelones, entonces la pasta se vuelve más consistente ;-)
Me ha encantado tu analogía.
AlDente Kisses