viernes, diciembre 11, 2009

Catetos

No hace mucho estuve trabajando en la fábrica que Renault tiene en Eslovenia, nuestro principal cliente de cajas de cambio.

En un intercambio durante la comida con una ingeniera de producción, rubia, de jersey negro de cuello alto, medalla de oro bien a la vista y cara de señorita Rotenmeyer, me habló con desdén de mi vida viajero-laboral.

'Yo no tengo necesidad de viajar. En mi país lo tengo todo: sol, montaña y buena comida'.

Me decía esto mientras en el exterior caían chuzos de punta y nos metíamos entre pecho y espalda un pollo empanado que tenía más aceite que pan rayado.

'Eslovenia es precioso', le contesté. Porque lo pienso así. Ljubljana es una ciudad abierta, llena de veladores siempre ocupados por gente que reta al frío, los paisajes alpinos son de postal y la calidad de vida es aceptable.

Pero la comida me sirvió para corroborar lo que ya sabía, que no todos los catetos están en mi tierra.

No hay nada que me resulte más 'ceporro' que decir que tu ciudad es la mejor del mundo, que en tu país se vive mejor que en ningún sitio y que el sol calienta aquí más que en ninguna otra parte.
Es la definición más cercana a 'cateto' que puedo encontrar.

A mí me gusta pasear a mis amigos de fuera por Sevilla haciéndosela sentir como propia, porque a nadie pertenece. Cuando algún amigo extranjero viene a Andalucía le muestro Cádiz o Córdoba con la alegría de sentirlas mi casa.

No hay nada más hermoso para un viajero que sentirse bien acogido y pensar que, con más frío, humedad o verdor en las montañas, no hay sitio malo ni pueblos menos interesantes.

Cateto es creerse el ombligo del mundo; ombligo donde, por cierto, casi siempre se queda la pelusa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Salva soy Nuria,simplemente quiero recomendarte que leas el
siguiente libro:
"El pentateuco de Isaac"de Angel
Wagenstein (libros del asteroide)
Me ha encantando,es el ùltimo libro que se ha propuesto en mi tertulia.Me parece una historia maravillosa que cuenta cosas muy duras sin caer en sentimentalismos
manidos y sì en la distancìa que
nos ofrece el sentido del humor.
No dejes de leerlo,conforme avanzas es màs interesante el libro.
Bueno a lo mejor no te gusta,ya
me contaràs.
Un beso

Salvador Navarro dijo...

Apuntado queda, Nuria... ya estoy deseando leerlo.

Un beso,
Salva