lunes, agosto 16, 2021
Toalla
Suances
sábado, agosto 14, 2021
Tradición
Yo a Fran le suelo contar mis novelas cuando tomamos el aperitivo en nuestras cenas románticas fuera de casa.
Suena pijo, cursi y pretencioso.
Lo es.
Sigo sacralizando las cenas en nuestros restaurantes preferidos o en aquéllos que probamos, con ilusión, por vez primera. Ese momentazo de sentarte, ver la belleza de tu marido frente a ti y respirar hondo.
―Una cerveza bien fría, por favor.
Fran es de manzanilla.
―¿Te pongo en situación? ―le pregunto.
Y es entonces cuando le hago un resumen conciso de mi novela, al estilo de cómo lo hacía mi profesor de Regulación Electrónica, el gran Javier Aracil, para resumir todo lo que llevábamos de curso en apenas unos minutos.
En el fondo, lo necesito. El puro hecho de estructurar mi explicación, de meter en cuatro frases el contenido de una historia compleja, me abre la mente. Veo reflejado en sus ojos lo que entiende a la primera, lo que necesita una segunda vuelta, los personajes brillantes, las escenas que puedo suprimir, lo arriesgado de mis apuestas.
―Ese giro de tuerca me encanta.
Si me dice algo así, ese giro de tuerca va a misa, le damos el último sorbo a nuestra copa, yo a la cerveza, él a su manzanilla, y nos metemos a celebrar, una vez más, la alegría de estar vivos.
Estos días en Lanzarote añoro tenerlo aquí, irnos a cenar frente al mar y decirle.
―Fran, ¿te pongo en situación?
Saramago
En mi huida particular del mundo, esta mañana he disfrutado de la casa de Saramago en Lanzarote.
Tal vez la tristeza con tristeza se limpia, al menos a mí me ha reconfortado pasear por sus habitaciones en una visita reducida guiada con exquisita sensibilidad en la que se nos explicaba el día a día del Nobel portugués en su despacho, una austera mesa de pino con las patas mordisqueadas por sus perros, en un salón con vistas al mar lleno de pinturas relacionadas con sus novelas, la entrada con su alfombra de piedra volcánica, la cocina donde compartió almuerzo con escritores, cineastas, filósofos y presidentes.
Me daba miedo hacer esta visita por temor a que hubieran comercializado su figura, lo que pude descartar en cuanto vi a Pilar, su mujer, como una más entre los trabajadores de la Fundación.
En un momento dado el guía me pidió si podía leer en voz alta un texto. A mí, emoción en carne viva estos días, me tembló la voz al leerlo y se me humedecieron los ojos.
'Cómo se emociona este hombre con Saramago', pensarían el resto de visitantes.
Sí. Uno se emociona con lo bello. Se emociona con la emoción si tiene las puertas abiertas.
Paseamos por su jardín de tierra volcánica, por sus olivos traídos de Portugal. Agarramos la silla donde él se sentaba cada tarde viendo el mar para componer cada una de sus novelas.
Saramago decía que 'todos seremos mejores si vamos de la mano del niño que fuimos'.
Yo me agarro, más que nunca, a ese niño que fui.
viernes, agosto 13, 2021
Parálisis
miércoles, agosto 04, 2021
Circuito
domingo, agosto 01, 2021
Pánico
Un día una gran amiga me escribió:
―Necesito verte, Salva.
Por mi cabeza pasaron mil posibilidades, todas muy fuertes, pero no esperaba en ningún caso el motivo de ese encuentro.
―Mi hijo adolescente me ha dicho que es gay y he sentido pánico.
Justo pensó en mí al conocer la noticia y, me dijo, eso le tranquilizó, pues aunque ella había conocido de mi boca todo mi recorrido, duro, hasta salir del armario, veía dónde había conseguido llegar, en qué persona pude convertirme cuando terminé de derrotar todos los monstruos.
―Ahora los tiempos son otros ―le dije―. Todo lo que necesita es vuestro amor.
Ese chaval es hoy un chico feliz. Con veintipocos años estudia su carrera universitaria, tiene un joven amor adorable a su lado y una familia que lo quiere.
Ayer, recién llegado a Galicia, su madre me escribió, para decirme lo mucho que ella nos quiere y el pánico que aún siente de pensar que la vida pueda complicársele a su hijo.
"A veces siento complejo de culpa de saberme parte de esa realidad falsa que tuviste que vivir. Me avergüenza".
Ya todo pasó.
Desdentada
jueves, julio 29, 2021
Lisboa
Esta noche cenaré en Lisboa y me reiré del mundo. Brindaré por mi felicidad y la de los míos. Me subiré al carro de la euforia que provoca dejar de trabajar unas semanas. Viviré con emoción ese paseo por las calles empedradas de una ciudad que pretendo hacer mía los próximos días, abierto a olerla, a montarme en sus tranvías, a alquilar motos eléctricas con las que ir de los barrios altos a la Plaza del Comercio con mi amor, a untar paté de sardinas y beber vino alentejano, a recorrer las rutas que nos ha preparado mi amiga Mariángeles, a buscar bares donde canten fado para nosotros.
Hay quien dice que la euforia es de tontos, porque la vida pone todo en su sitio. Que ser tremendamente feliz por empezar unas vacaciones es no ser consciente que antes que te des cuenta estarás de nuevo en reuniones de trabajo.
Yo, no. Si no celebro hoy que soy feliz, ¿cuándo lo hago? ¿A quién hay que pedir permiso para perder los papeles y gritar que me muero de ganas de aprovechar estos días que serán sólo para mí?
En un rato cogemos el coche, en unas horas seremos lisboetas y durante días recorreremos un puñado de ciudades y muchos paisajes para disfrutar de la alegría de estar vivos.
¿Me acompañas?
Intimidad
Sartén
Gallardónicos
miércoles, julio 28, 2021
Pastillas
martes, julio 27, 2021
Paz
Yo quiero transmitir paz.
Hay momentos, cada vez más recurrentes, en que confirmo que ése es mi objetivo.
Transmitiendo paz gano yo, porque es algo que no puede conseguirse sin un avanzado estado de serenidad, y ganan los que están a mi lado. Siempre es placentero compartir el mundo con quien desprende sosiego.
Desear algo está bien lejos del hecho de poseerlo, pero al menos ayuda a orientar bien el tiro de las decisiones por tomar.
Es más fácil plantearse objetivos más concretos. La próxima novela, una cena romántica, un curso de literatura romántica, un viaje a Nueva York.
Lo bueno de buscar la paz interior es que todos los objetivos caben, aunque sin urgencias ni talibanismos.
La serenidad se compone de muchas cualidades que hay que trabajar. Hay que saber fluir, hay que ser paciente, debemos ser empáticos, aceptar derrotas, priorizar la escucha, amar la naturaleza, alejarse de lo negro, no medir las ambiciones en euros, querer sin condiciones.
Es todo un plan de trabajo. Duro, pero bien trazado.
Yo no quiero sino transmitir paz. Es un deseo ambicioso y egoísta, porque en él cabe toda la felicidad que nadie nunca me podrá robar.
Familia
lunes, julio 26, 2021
Vacunas
viernes, julio 23, 2021
Tokio
miércoles, julio 21, 2021
Mamarrachos
martes, julio 20, 2021
Pausa
Práctico
Aquéllos que no leen y descubren mi faceta de escritor, lo primero que me preguntan es cuántos libros vendo, cuándo dinero gano, cuántas novelas he publicado, pero nunca se interesan por qué es lo que cuento, cómo lo cuento y por qué.
A los que no leen, la ficción le suena a ficción, a cuentos chinos y paparruchadas.
Hay, entiendo, quien es capaz de sustraerse de su realidad individual y colocarse en un mundo inventado. A mí me pasa con las tres dimensiones. Tengo un problema desde pequeño en los ojos que me hace torpe para ver las cosas en relieve. Todo lo veo plano.
Cuando a esas personas les explico de qué va mi última novela me dicen, ¿cómo se te ocurren estas cosas? Porque en el fondo no le ven sentido a inventar otras vidas. Es, para ellos, una cuestión de pragmatismo. Son los que leen libros de historia, ensayos políticos o revistas de automóviles, porque piensan que todo lo que no esté apoyado en datos reales es una pérdida de tiempo.
Yo, sin esperanza alguna de convertirlos, les explico todo lo mucho que yo crecí como persona a partir de esas historias inventadas que nos dio por llamar novelas. Todo lo que he viajado, todas las personas que he sido, todas las veces que me he muerto, todas los hijos que he tenido.
Ellos me miran con simpatía y me preguntan:
-¿Te merece la pena dedicar tanto tiempo a escribir?
Nada
lunes, julio 19, 2021
Espía
sábado, julio 17, 2021
Desbordado
Hay días en que el amor de Fran me desborda.
Momentos en que, antes de pedirle algo, él se planta a mi lado y me lo trae, situaciones duras de teletrabajo, cuando termino reuniones de alta tensión, en las que él lo adivina y me da un abrazo.
-Estás sudando.
Están las noches, todas, en que me abraza. A una hora intemporal en que el mundo duerme, que me agarra, me revolea y me besa el cuello.
Sabe, sin preguntarlo, qué comida no me está gustando, qué canción tiene que cortar, cuándo tiene que decir que no estoy en casa, cómo de arisco estoy ese día.
No me llama a las horas en punto cuando viajo, porque sabe que estoy pendiente de las noticias por la radio. Guarda un silencio monacal cuando me sabe escribiendo. Escucha, atento, por dónde va el argumento de mi última novela los días en que salimos a cenar. No duda en dar un toque a alguien cuando yo le digo que lo echo en falta. Me hace tostadas de aguacate con huevo para desayunar.
Y yo me pregunto, ¿cómo nadie puede quererme tanto?
Cabeza
Precipitado
—Sé que es algo precipitado, pero podríamos organizar una cena esta noche.
Eran las seis de la tarde.
—Nunca, nada, es precipitado —contesté.
No sé cuántas veces habré dejado la comida a medio hacer, o habré congelado el pescado, o sacado las cervezas del congelador porque he recibido una propuesta 'precipitada'.
Yo me he autoeducado en el sí.
Quizás venga de lejos, de cuando era adolescente y tenía miedo a que se olvidasen mis amigos de mí. Ahora, en el día de hoy, es un sí convencido, maduro e incontestable.
Con el sí tienes lo imprevisto garantizado y lo imprevisto trae la vida, porque no sabes qué te van a contar, quién puede acudir, qué comida nueva vais a descubrir, cuántas carcajadas vas a soltar.
Los noes son el alimento de las propuestas que no te harán.
Los síes mueven el mundo, los noes lo congelan. Que no me cuenten que la edad es un freno.
Los planes están para romperlos cuando alguien querido te dice 'quiero cenar contigo'.
viernes, julio 16, 2021
Viejas
jueves, julio 15, 2021
Pesimista
miércoles, julio 14, 2021
Juventud
La publicidad, las redes sociales o la música nos están educando de tal manera en el culto a la belleza que los establecimientos de moda o los restaurantes de diseño tienen vetados a quienes tienen más de 30 años o no tienen las proporciones físicas de lo que se considera un cuerpo atlético.
Y esa mancha se extiende a cada vez más negocios que tienen que ver con el trato comercial.
La otra noche estrenábamos uno de esos restaurantes en Sevilla, de una estética espectacular, repleto de buen gusto en cada detalle, y se me acercó un señor bien entrado en la cincuentena a preguntarme si ya estábamos todos en la mesa. Mi primera reacción fue pensar, éste es el jefe. Pero no, era un camarero más, muy eficiente por cierto, atento como pocos al desarrollo de la cena. Quizás porque se le exija un plus, o se lo exija él mismo, a la vista de no cumplir con los cánones que esta sociedad establece para un servicio al público de máxima calidad.
Apartamos a quien envejece o a quien engorda.
A mí me gusta comprar en el Zara que hay por la calle Tetuán, y cada vez que voy miro de reojo por si sigue en la caja la dependienta que lleva tantos años allí, porque las leyes de la juventud que mueven el mundo la tienen condenada a desaparecer en cuanto nos descuidemos, como en 'La fuga de Logan'.
Ponte crema, corre mucho, no te rías, que se te hacen arrugas, bebe agua, cuida el pelo.
Seguro que es más agradable para la vista estar servidos por modelos, ¿pero es sano para nuestra sociedad? ¿Potenciamos lo suficiente la buena actitud?
Hay algunos chavales en sitios de copas que parece que se han tragado un palo, que tienen más tontería que un mueble-bar y que, encima, te miran por encima del hombro. ¿Perdona?
¿No preferiríamos un tipo profesional con picardía y don de gentes?
La dictadura de la imagen.
lunes, julio 12, 2021
Repetición
domingo, julio 11, 2021
Guaratinguetá
Ben
sábado, julio 10, 2021
Leer
Cantante
Íbamos muy a menudo a un bar de copas a escuchar a una chica cantar.
Lo hacía como los ángeles.
Había noches en que sólo estábamos nosotros y ella nos lo agradecía. El objetivo de su contrato era atraer nuevos clientes y fidelizarlos. Fuimos llevando cada vez a más amigos, llenábamos la sala para disfrutar de su voz.
La avisábamos por teléfono para que nos reservara mesas cerca del escenario y ella nos respondía al minuto para decirnos que ya las teníamos listas para nosotros.
Cuando ya se había establecido buen rollo con ella de tanto ir, le escribimos al mismo teléfono, desde el que siempre respondía raudo, para invitarla a la presentación de mi última novela, muy cerca de ese bar.
Nunca supimos más de ella.
Ni ella de nosotros.
viernes, julio 09, 2021
Memoria
jueves, julio 08, 2021
Extremo
miércoles, julio 07, 2021
Reto
lunes, julio 05, 2021
Desengaños
Flexo
Colonia
Escudos
TséTsé
Fast
viernes, julio 02, 2021
Olor
jueves, julio 01, 2021
Estadística
Nadie es de ninguna manera por haber nacido en ningún lado.
Es algo que parece de perogrullo, pero suele ocurrir que a uno lo etiqueten, antes de conocerlo, por sus circunstancias natales, familiares o culturales.
La Estadística es una materia que me apasionó desde el momento en que la descubrí en la universidad. Y sí, es una ciencia que llega a ser exacta cuanto más número de individuos tome en una muestra.
En cambio pierde su fuerza cuando de una sola persona se trata. Los españoles salen más a la calle, cenan tarde y hablan alto. Pero un españolito cualquiera tiene todo el derecho a ser taciturno y hacer ayuno por las noches.
Ya me ocurría desde mis primeros viajes en tren con mochila por Europa. Tendría 18 años y ganas de conocer el mundo. Me enamoraba de cada encuentro, de cada conversación en inglés, me entusiasmaba observar otras formas de comer, de tocarse. Lo vivía todo en carne viva.
Hasta que, al preguntarme de dónde era, yo respondía que andaluz.
—Ay, qué gracioso. Cuéntame un chiste.
Toda mi emoción y mis enamoramientos se me iban a los tobillos.
—¡Que no sé contar chistes!