No solo eso, teníamos que destacar tres cualidades en ellos que apreciásemos.
Poco fan de los animales como soy, elegí el perro.
-¿Por qué? -me preguntó el profesor.
-Por su nobleza, por su lealtad y por su capacidad para quedarse dormido en cualquier sitio.
-Pero eso último no es algo positivo.
-¿Quién le ha dicho a usted que no?
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