miércoles, mayo 25, 2016

Olor

Cierro los ojos para concentrar toda mi memoria en traer el olor de mi padre.

Cada vez que le besaba su frente en sus últimos días en el lecho de muerte, su aroma tan personal me inundaba por completo y pensaba cómo poder retenerlo en un tarro al que acudir para visualizar con claridad sus recuerdos en lo que me queda de vida. Esos maravillosos años felices de la infancia o las cervezas en la terraza soleada de su bar Jamaica.

Es potente el olfato como sentido. Basta oler un guiso o pasear por una plaza para que las imágenes de lo que viviste un día se hagan presentes con cierta magia.

Son 48 años los que he convivido con su aroma, con su abrazo protector y su conversación entretenida. 48 años viéndolo cuidarnos, perder a su mujer y volver a levantarse, redescubrir el amor y esforzarse por hacer frente a las necesidades de sus hijos.

Es terrible la sensación de desconsuelo que deja un padre al irse.

Ya no queda madre ni padre a quien abrazarse, ni amores incondicionales que soporten todo. Ya no tendremos a quien buscar con la mirada cuando las olas rompan encima nuestra, para confirmar que nos vigila desde la orilla.

Antes de incinerarlo, le di un beso en su cuerpo frío, y su frente no desprendía olor alguno.

Quedan, sin embargo, sus ojos en nosotros, la generosidad con los amigos, la risa fácil y el amor a la familia. Queda la vida para vivirla también con él.

4 comentarios:

Fesaro dijo...

Puede ser complicado de imaginar pero yo recuerdo el aroma de mi padre y aunque digan que la vida siguen y tienen razón, ya no es la misma. Un abrazo

Miguel Urda Ruiz dijo...

Pues sí, Salvador, la muerte de los padres es algo que nunca se olvida y solo se aprende a vivir con su ausencia. Son momentos delicados, dificiles a los que no nos han enseñado como enfrentarnos. Ánimo.


Un abrazo

Miguel

José Ibáñez dijo...

Me has sobrecogido. Un abrazo, amigo.

AM MR dijo...

Tu relato me llega en lo más profundo de mí, apenas si recuerdo su olor , es triste que nos dejen, evoco su imagen, su sonrisa, pero hoy me has detenido para pensar en su olor, lo olvidé acaso?...me pregunto que otras cosas he olvidado de él? Saludos.