viernes, mayo 13, 2016

Modernizada

En el competitivo mundo de la industria en el que me muevo quien no corre vuela, por la necesidad imperiosa de fabricar de forma rentable para sobrevivir. El futuro nunca está garantizado, el cliente siempre es libre de elegir a otro.

Una de las formas de mantenerse líder es hacer las cosas como el mejor, algo que sólo se consigue sabiendo qué y cómo producen, se organizan y planean su estrategia los que están en cabeza de la rentabilidad.

A esto le llaman 'benchmarking': copiar las mejores prácticas.

Un término más dentro de los muchos que incorporamos de otros idiomas para entendernos en nuestra fábrica de Sevilla. Ya cuando nos asociamos con Nissan empezamos a tomar palabras japonesas con las que empezamos a familiarizarnos. Un 'poka-yoke' es un dispositivo anterior, el 'gemba' es un taller y 'dojo' es un espacio de formación, vocablos que se unían a los ya usuales en francés lógicos por la nacionalidad de nuestra empresa matriz. El oficio es el 'métier', los registros de datos se hacen en 'borderaux' y cuando nos presentamos en equipo hacemos un 'tour de table'.

La unión de Nissan con Renault hizo que se instalara el inglés como idioma de consenso, introduciendo en nuestro día a día el 'kick-off' para lanzar una nueva dinámica de trabajo, el 'ramp-up' para la subida de producción de un modelo o el 'lead time' para definir al tiempo base de montaje de cada producto.

Un batiburrillo de palabras fácilmente traducibles al castellano que no cesa de incrementar.

La última, con sonido arcaico, viene del inglés y significa modernizar: 'retrofit'.

Ante la disyuntiva de comprar una nueva máquina o renovarla, sin darnos cuenta hemos ido adquiriendo esta expresión, de tal forma que ya nos suena habitual la expresión 'hacerle un retrofit a tal o cual medio de producción'. La estética lingüística poco importa en la industria del automóvil.

La pasada semana no pude más que soltar una carcajada incomprendida cuando hacíamos una visita a una de las líneas de mecanizado de piezas y un directivo preguntó a un técnico, a la vista de los problemas de rendimiento, cuándo íbamos a invertir en una máquina de los ochenta con aspecto como mínimo mejorable.

El chaval le respondió con pasión, aclarándole con un fuerte acento andaluz que no era necesario hacer nada, que todas las tripas de esa máquina se habían renovado:

-¡Pero si está 'retrofitá'!


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