viernes, abril 24, 2015

Silencio

En esta irrefrenable evolución, cada día más rápida y menos disimulada, a la que nos conduce el progreso tecnológico, hay elementos de nuestra cotidianeidad que van cambiando tal vez de forma definitiva, algo que no debe ser bueno ni malo, pero que seguro que nos llevará en algún momento a pensar dónde se quedaron nuestras vidas anteriores.


Hay un factor intangible que a lo mejor no tiene sólo que ver con el progreso, sino con mis propios condicionantes personales, pero que yo noto que se va haciendo cada vez menos presente: el silencio.


Silencio entendido como pausa, como espacio para la reflexión o como estado de ánimo de la sociedad. Silencio en cuanto a hacer las cosas de una en una, silencio de escuchar, o de entretenerse en bucear en nuestros miedos o en nuestros sueños, a los que no les dedicamos el tiempo necesario para conjurarlos o construirlos.


Los flashes de información continua nos tientan para quitarnos de las manos un libro, para no ver una película de principio a fin, para cenar con algún móvil vibrando, para no observar un paisaje sin fotografiarlo, para ocultarnos el rugido de las olas al correr, con unos cascos puestos, a la orilla del mar.


Me asusta tanto ruido, del que no sé cuánta parte anida en mí.

No hay comentarios: