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domingo, marzo 09, 2014

Sopa de pescado

Llevábamos casi quince días de viaje por Europa este pasado verano, a base de trenes, desde París a Copenhague. Un placer de ésos que quedan marcados para siempre. 

Había una etapa que nos hacía especial ilusión: Hamburgo. No por otra cosa menos importante que por el hecho de que nos recibirían unos anfitriones con ganas de mostrarnos su ciudad, y eso es un placer difícil de encontrar cuando se viaja.

Gabi ya nos había localizado un apartamento en el barrio portugués, junto al puerto, donde desquitarnos de pequeñas habitaciones de hotel enmoquetadas de una Europa no tan acostumbrada al turismo. Nos explicó con detalle cómo llegar, qué metro tomar, qué ruta seguir.

Haciendo tiempo para el encuentro nos decidimos a comer. La zona, su calle principal, haciendo honor a su nombre, estaba llena de restaurantes portugueses. Tras quince días de tiempo inestable y comida poco familiar ver locales donde ofrecían platos que estamos acostumbrados a disfrutar en nuestro vecino Algarve, no dudamos.

Entramos por pura intuición en uno grande, de madera, y nos sentamos justo al fondo, cercanos al hueco de la cocina. Pedimos un vinho verde y decidimos lanzarnos a por una sopa de pescado de primero. El tiempo estaba lluvioso, apetecía. 

Sólo el olor al colocarnos el plato por delante nos descolocó. Yo miré la cara de Fran y me puse a comer para evitar que me contagiase con su cara de asco. Me la tomé entera sufriendo un quinario, apartando los trozos de pescado muerto (no podía llamársele de otro modo) y bebiendo mucho vinho verde para apaciguar el sabor saladísimo a agua sucia.

Afortunadamente, o no, ese local tenía wifi. Entramos en el Tryp Advisor cuando ya habían retirado mi plato y la sopa de Fran, a la espera de unos chocos a la plancha que nos daban miedo.

Coincidió que descubrimos en ese momento que el restaurante era el número 1279 entre 1280 restaurantes de Hamburgo.

Y llegaron los chocos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mejor no experimentar con gaseoza.
La próximo sopa de pescado en Petisco, jajajaj


Antígonas

Reyes dijo...

Sufridores!!!!Yo soy incapaz de terminar lo que no me gusta...aunque tenga que sonreír falsamente y como disculpándome para decirlo,pero lo digo.
Porque si no sé que me va a sentar mal.
Con la comida no se juega,que es un placer,no un suplicio,nene.
Uff.

...
besos.

María dijo...

Ayyyy madre, a quién se le ocurre pedir sopa de pescado en Hamburgo! Yo no soy tan diplomática, hubiera pedido la cuenta y me hubiera ido con la mejor de mis sonrisas.......pero me hubiera ido.

Anónimo dijo...

Si es lo que yo digo, como se come en España en ningún lugar.

Salva, habrá que organizar un buen cocido extremeño para compensar, no te parece?


Pepe, P