viernes, marzo 14, 2014

Cuerpo

Hay una asignatura no programada en nuestro sistema educativo cuya inexistencia nos resta un grado importante de bienestar al conjunto de los ciudadanos: el cuerpo.

Es la materia que somos, determina en gran parte nuestra calidad de vida y nos permite, su buen 'mantenimiento', construir una existencia rica y emocionalmente estable. Sin embargo, somos grandes desconocedores de nuestro propio cuerpo, lo que sabemos de él viene dado por habladurías entre nosotros mismos acerca de síntomas, remedios y medicaciones en función de lo que oímos o la experiencia propia, sin grandes bases científicas ni explicaciones sólidas.

Y el desconocimiento muchas veces va unido al miedo, porque magnificamos cualquier indicio de disfuncionamiento: una mancha, un bulto, una tos, un picor, una molestia... Tendiendo en gran parte de los casos a acogernos al diagnóstico más dramático, que solemos vivir con cierta angustia en nuestra soledad de personas analfabetas en cuestiones médicas.

No nos enseñan a cuidarnos desde pequeños, ni a distinguir con exactitud dónde tenemos cada órgano, sus funciones y las reacciones de cada uno de ellos a estímulos, virus, inflamaciones, malas posturas o hábitos inapropiados.

Viajar un poco por Internet en este aspecto es comprobar cómo esos temores son moneda común y buscamos respuestas que nos tranquilicen, porque no es sencillo tener un doctor en casa.

Nos llevamos media vida aprendiendo, afortunadamente, para ser mejores personas, pero el sistema olvida enseñarnos a conocer el maravilloso armazón donde estamos embutidos desde el principio hasta el final de nuestros días: el cuerpo, nuestro gran compañero de viaje.

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