sábado, febrero 22, 2014

Hola

Los trabajos en grandes empresas privadas llevan implícito un alto nivel de estrés desde el momento en que el empleado tiene un mínimo de responsabilidad. En este siglo XXI este estrés tiene dos nuevos frentes por donde atacar: los SMS y los emails. Un bombardeo continuo que implica saturación de información, requiere respuestas, acumula trabajo y distrae de la ocupación que se ejecute en ese momento.

Se puede decir que eso también ocurre, a otra escala, en la vida personal; del mismo modo que es lógico que las nuevas tecnologías se incorporen al trabajo diario para ganar en productividad. Las empresas tienen como primer objetivo aumentar beneficios para hacerse viables y generadoras de empleo (bueno, esta última intención no sé si está en el ideario de todas las empresas).

Cuando cada mañana llego al trabajo, y empieza la avalancha, son muchas las ocasiones en que me veo lanzando un email, mensajería instantánea o SMS a alguien sin tener el detalle de decir 'hola'.

Mis reflejos, bien entrenados a estas alturas, hacen que rectifique a tiempo la mayoría de las veces, aunque tenga que borrar lo ya escrito para comenzar con un saludo mi relación diaria con esa persona al otro lado del envío.

Esta semana tuve una discusión con un compañero acerca de esta 'cuestión de forma sin trascendencia'. Yo le insistí en la importancia de plantearnos a diario este tipo de comportamientos tan sencillos de respetar. Él me miraba con cara de decepción. 'Ahí no están las claves del rendimiento del personal, Salva'.

A la mañana siguiente esa persona participó en una reunión de trabajo sentado a mi lado. En un momento dado me pidió que leyera un mensaje que estaba a punto de enviar.

Terminaba con un 'gracias' que no sé si era para su destinatario, para mí o para los dos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Salva,
Primero comencemos como tu y yo queremos.
Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión, pero siempre hay personas que no le dan importancia a las buenas maneras y respeto para facilitar las relaciones en el trabajo, donde a menudo nos encontramos sometidos a fuertes presiones.

Un abrazo

Pepe

Salvador Navarro dijo...

Una alegría encontrarte por aquí, Pepe

Un abrazo,
Salva