jueves, diciembre 13, 2012

Madrid

Cada vez que vengo a esta ciudad tengo sensaciones duales que oscilan entre el desencuentro y la pasión.

No resulta hospitalaria en sus formas, llena de cuestas y enormes edificios, para un sevillano acostumbrado a la planicie de una ciudad de dimensiones controlables. No me resulta armoniosa Madrid, aunque tenga retales construidos por avenidas amplias que me la hacen deslumbrante.

Madrid es más dura que ciudades de su tamaño, es menos homogénea que otras, más caótica. Está hecha a partir de costuras rotas y remendadas demasiado rápido y demasiadas veces.

Sin embargo Madrid es mía.

Tengo la certeza de que es mía. Dura y caótica, pura España. Cutre, cultivada, provocadora, ruidosa, perversa y castiza, donde un andaluz o un asturiano se encuentran por igual en territorio neutro y al mismo tiempo en casa.

Preferiría para mi país la belleza arrebatadora de París, el tremendo pasado de Roma, el cosmopolitismo inmenso de Londres, la vanguardia infinita de Berlín, Tokio o Nueva York, sin embargo Madrid es mía.

Mi dolor y mi esperanza, divertida como pocas, cateta, hospitalaria, chula, moderna, soez y embaucadora de cultura universal. Pura España.

1 comentario:

Alforte dijo...

Has descrito a la perfección ese sentimiento que se tiene al visitarla; ninguna otra ciudad podría representer mejor la idiosincrasia de este país : pueblerina y cosmopolita.
Bsote