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martes, septiembre 18, 2012

Resolana

Antes de que le ingresaran por un infarto, mi padre tuvo la errónea certeza de que la presión que sentía en el pecho y que le obligaba, a menudo, a pararse en sus habituales paseos mañaneros para apoyarse en una farola a tomar aire, no eran otra cosa que gases.

De hecho, cuando acudía al médico, estaba tan convencido de ello que cuando salía de la consulta del ambulatorio tenía varias recetas para disminuir esa tendencia natural de los Navarro a tener problemas de estómago.

Ahora, a toro pasado, cuando ya la operación a corazón abierto quedó atrás y la calidad de vida de mi padre es más que aceptable para su edad, nos reímos cada vez que nos cuenta apasionadamente su recorrido por los distintos hospitales, indignado, pidiendo explicaciones a sus dolores de pecho.

Sé que he heredado de él el espíritu despistado, y es tal vez por eso que cada vez que me acuerdo de determinadas meteduras de pata suyas me siento identificado y no paro de reírme a solas.

Uno de los médicos, en esa tournée interminable para acabar con sus problemas de gases, le dio cita para hacerse una resonancia magnética.

La clínica que estaba contratada para hacer ese tipo de estudios estaba situada en la calle Resolana.

Recuerdo como si fuera ayer el mediodía en que me fui de tapas con él, al salir del trabajo. Me empezó a explicar las pruebas nuevas que le habían propuesto.

-Hoy me he tenido que hacer una Resolana magnética.

Yo lo miré, con cara de guasa, y no paré de reírme durante diez minutos.

Aún hoy creo que no se explica de qué se reía su hijo.


3 comentarios:

Reyes dijo...

Es muy divertida la transcripción personal de palabras.
Mi madre ha hecho famosas las tsunamis,que no son otra cosa que las varitas de pescado llamadas surimis.
Y hay muchos más...
beso.

Anónimo dijo...

Resulta simpático cómo las personas mayores se reinventan las palabras.Hace unos meses le compré una bolsa de gominolas a mi madre porque le apetecía tomar algo dulce en nuestro viaje a la playa. Ni decir tiene que le encantaron. El fin de semana siguiente mismo trayecto. Al repostar en la gasolinera me dice: "niño cómprame una bolsa de mongolinas como las de la semana pasada.
Las gominolas devinieron mongolinas...Me pareció un cambio genial.

Un saludo. Antípodas

N-2 dijo...

y qué decir de las "cocretas" caseras de una madree!!!