domingo, agosto 07, 2011

Intereses

Desde que el hombre es hombre, ha estado negociando.

Entendemos, por tanto, que si pedimos prestado tenemos que devolver.

A gran escala, los países han ido solicitando dinero para ir pagando facturas para las que no tenían liquidez. El problema es que se han acostumbrado a pedir más de lo que se tenía, siempre, para mantener un estatus al que quizás no tenían derecho.

Uno de los grandes problemas de la democracia es precisamente uno de sus pilares básicos: La alternancia.

Cuando uno sabe que va a estar un tiempo limitado en el poder no siempre tiene las amplias miras que debe tener. Gasta más de lo que las arcas públicas dan de sí para asegurarse el cariño (voto) popular.

El pecado es no haber legislado en contra de ese déficit eterno.

Ahora vienen los sudores fríos porque no se tiene dinero para pagar lo que nos prestaron. Y para obtener ese dinero nos piden más intereses.

¿Quién ofrece tanto dinero? China, por un lado, país productor por excelencia donde no se respetan los derechos humanos ni los de los trabajadores y los grandes fondos de inversión por otro (el gran capital) para obtener siempre el máximo beneficio.

Es decir, el dinero nos lo prestan entidades sin escrúpulos.

En nuestros gobernantes está poner coto a esas desmesuras: reduciendo el déficit aplicando sentido común (difícil de realizar sin tocar los básicos, por lo que hay que buscar la productividad al máximo y medidas innovadoras -los genéricos en las farmacias son un buen ejemplo-), obligar a las empresas chinas exportadoras a ser auditadas según los estándares de la Organización Internacional del Trabajo y penalizar fuertemente (impuestos) todas las transacciones financieras que tengan como único objetivo la especulación.

Hay que agarrar el toro por los cuernos y seguir con el cinturón apretado para darle un mundo mejor a nuestros hijos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es llamativo ver como aun hay quien se rasga las vestiduras si se habla de privatizar servicios públicos cuando la financiación de todo el estado hace años que es privada, desde que dejaron de tener suficiente con nuestros impuestos e inventaron las emisiones de deuda. Se da la paradoja de que tenemos un estado que recauda impuestos (públicos) para pagar los intereses de su financiación privada gracias a la cual da servicios "públicos".

Salu2

Fernando

Anónimo dijo...

Estimado amigo,

Personalmente creo que los estados deben tener agencias que se dediquen a controlar los posibles desmadres de las grandes corporaciones financieras e industriales.Es más, cuando se privatizan las grandes empresas públicas, el estado debe mantener un paquete accionarial importante (acción de oro)que le permita tener voz y voto a la hora de tomar decisiones claves.
En España se empezaron a privatizar las grandes empresas públicas bajo la administración González y Aznar se encargó de incrementar y rematar dicho proceso.
En estos útlimos años,hemos visto cómo empresas que se montaron durante décadas con el dinero de varias generaciones de españoles han acabado en manos privadas y en muchos casos extranjeras. Vergonzosa fue la entrega de Endesa a Enel por parte de Zapatero.Un pacto acordado por el leonés y su impresentable amigo Berlusconi:a cambio Telefónica conseguía una pequeña participación en Telecom Italia.Ahora Endesa se encarga de hacer lo que le da gana con los precios de la electricidad y el gobierno lo aprueba sin rechistar.
Por cierto,en España, sí hubo una Ley de Control del déficit que el gobierno actual se encargó de derrogar.Una más de sus desmadradas medidas económicas en la etapa del bum económico.
En estos difícles momentos,España y Europa necesitan gobernantes sensatos que arbitren medidas encaminadas a una convergencia económica real:control del déficit,fiscalidad común y bonos europeos en lugar de los nacionales.Todo esto permitiría fortalecer el Euro frente a los ataques de los especuladores.
Lo de recetar genéricos,no soluciona nada, es una gota en un océano.Sería mejor una reforma constitucional que permietiera suprimir el Senado, las diputaciones etc... Y en cuanto a las autonomías, cortarles las alas: a qué vienen 17 defensores del pueblo, 17 consejos económico- social, oficinas de las comunidades en el extranjero etc...Por ahí si que se ahorraría, y no haría falta recortar dinero de los gastos sociales.
Supongo que por mi formación jacobina, me gusta un estado central fuerte y con competencias en áreas fundamentales: finanzas,justicia,policía, educación,seguridad social y política exterior. Sé que esto en esta España desmelenada en 17 cortijos resulta políticamente incorrecto, pero me gusta decir lo que realmente pienso.
Un abrazo. ANTÍPODAS.

Pablosky dijo...

Coincido plenamente con Antipodas. Estimado Salva, antes de intentar arreglar el mundo poniendo coto a los desmanes de los especuladores y de China me parece que tenemos mucho que hacer en nuestra casa desmontando los 17 chiringuitos autonómicos que no hacen sino entorpecerse e incrementar el gasto público sin aportar mejoras sociales significativas.
En la última cena con unos amigos se me ocurrió decir que los únicos trabajadores tranquilos que quedan en este país son los funcionarios porque la mayor parte de los pequeños y medianos empresarios lo estaban pasando canutas.
Recibí, por parte de uno de los contertulios, una furibunda respuesta diciendo que los funcionarios se habían ganado su puesto ( y tranquilidad) por haber aprobado un exámen de acceso que cualquiera podría haber realizado.
Nadie se plantea si son necesarios o no tantos funcionarios, ni si son eficaces o no. Están ahí y el haber llegado les da derecho a sentirse mantenidos por el resto de los españoles.
Espero que esta crisis tan profunda sirva al menos para limpiar las cloacas de tanto chupoptero; hasta de lo peor se puede sacar algo bueno.