jueves, febrero 18, 2010

Fronteras erróneas

Durante un seminario en Ruán, tuve la oportunidad de cenar con un compañero de Renault Valladolid.

En un intercambio sano de pareceres sobre distintas formas de ver el mundo, él me sorprendió con un discurso, a mi entender, equivocado.

La primera sorpresa fue el hecho en sí. Este hombre me contaba que tenía colocado, no sé dónde, un mapa del horror. Por cada mujer que moría asesinada a manos de la violencia machista, él colocaba una chincheta. De ahí venían los datos para unas conclusiones que yo intenté hacerle comprender que eran erróneas.

Sus deducciones venían dadas por la mayor densidad de chinchetas en Andalucía, el Levante y Canarias.

Algo tiene que haber en la tradición de las gentes del Sur (le faltó decir: 'en los genes') que justifique esa mayor proporción de asesinatos machistas.

Lo decía de forma correcta y civilizada, argumentada. En su discurso había una preocupación sincera. Pero con buenos principios se pueden construir afirmaciones envenenadas.

La frontera no es geográfica, le insistí. A los andaluces no nos enseñan a despreciar a las mujeres, ni los castellanos son personas respetuosas por definición con ellas.

La frontera es la mala educación, la falta de educación, los ambientes en que se nace y la crueldad que uno ve y asume. La frontera es la que divide la maldad de la bondad.

No hay genes especiales en los guatemaltecos que les haga asesinos, ni en los suecos para ser como son. La clave es la educación.

Gente mala, estoy convencido, hay en la misma proporción en cada territorio. Pero por cada mujer que muere asesinada en Estocolmo lo hacen treinta en Guatemala. ¿Dónde está la clave?

En la educación.

El respeto al otro se educa, se enseña, se transmite, se aprende.

Es peligroso poner chinchetas en mapas equivocados.

El mapa no es la clave ni hay que criminalizar territorios.

5 comentarios:

nosequé dijo...

No me acuerdo que astronauta dijo que mirando desde la nave espacial hacia la tierra no se veían fronteras ni mapas. Eso es invención de los hombres que gastan más en hacer mapas que en enseñar respeto.

Anónimo dijo...

Para empezar, su estadística no tiene en cuenta la densidad de población con lo cual sus conclusiones son erróneas desde un principio.

Dicho esteo, vaya hobby raro el de este hombre Más vale que se dedique a coleccionar sellos, posavasos, o estampitas de santos...
Cuando uno se entera de estas cosas no le cabe más que decir " el personal está fatal".


ANTÍPODAS

Anónimo dijo...

No puedo evitar imaginarme por un momento a este señor, escuchando o viendo las noticias junto a ese plano agujereado, esperando a que den la trágica noticia de un nuevo asesinato por violencia de género, para sentenciar a golpe de chincheta la región afectada, confirmando con cierto grado de satisfacción su teoría.

Invitaría a este analista aficionado, a que utilice chinchetas de diferentes colores para marcar las regiones con mayor índice de analfabetismo, de pobreza y de paro. Que marque también las zonas con menor número de denuncias de violencia de género y las que más casos pendientes de tratamiento judicial tienen.

Seguramente siga afirmando que en el sur es donde más asesinatos de violencia de género se producen, pero quizás cambie la razón por la cual se producen.

La falta de una educación en valores, la falta de cultura y de desarrollo personal que puede provocar el crecer en una familia pobre, la desesperación y frustración que se siente por no encontrar trabajo, que en algunos casos provoca peligrosas depresiones psicológicas, las circunstancias y ambientes sociales en los que se vive y la organización y eficacia de las autoridades competentes son, bajo mi humilde opinión, parámetros que influyen directamente en el índice de criminalidad de una población.

Sí, de forma general la gente del sur tenemos un carácter más pasional, somos de sangre caliente, pero éste no es el argumento que justifica semejante lacra.

Fronteras erróneas, conclusiones equivocadas y vacías de contenido.

Tanto simplismo, asusta.

Saludos
Rivo

Anónimo dijo...

Si se divide el número de asesinatos entre el número de habitantes de la comunidad sale algo diferente.

Salu2

Fernando.

Anónimo dijo...

Me ha dado por hacer esto esta tarde, algo macabro y sin sentido alguno, un poco por curiosidad. Es casi como legítima defensa ante los que, como cuentas, imputan al andaluz la tragedia de esos crímenes. Resulta que si tomamos los datos de 2010, la incidencia por millón de habitantes de los crímenes de pareja es:
1º: Ceuta (12), bien es cierto que el escaso numero de habitantes hace que el dato se dispare ante un solo crimen.
2º: Canarias (2,36)
3º: C.Valenciana (1,76)
4º: Andalucía (1,66)
5º: Murcia (1,37)
6º: Cataluña (1,33)
7º: PVasco (0,92)
8º: Baleares (0,90)
9º: Extremadura (0,90)
10º:Madrid (0,77)
11º:C.Mancha (0,47)
12º:C.Leon (0,39)

A la vista de los datos:
Algo debe tener que ver el mediterraneo, que en CyL ni lo huelen. Algo debe tener que ver la población inmigrante, escasa en CyL. De las 52 asesinadas en 2010, 20 eran inmigrantes, cerca de la mitad.

Para mi, y como tú dices, se trata de un problema cultural y educacional. Cultural por el papel de la mujer en determinadas culturas. Educacional por no afear determinados comportamientos desde que surgen. Si se toma la estadistica de fracaso escolar tiene un orden parecido al de la presentada anteriormente.

El caso es que se trata de una tragedia a la que veo dificil poner freno si no se solucionan antes otros problemas que están en la causa raíz de este.

Salu2

Fernando