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salvador-navarro.com

miércoles, julio 08, 2009

Ojos abiertos

Hace pocos días terminé la novela autobiográfica de Amélie Nothomb, 'Ni de Eva ni de Adan'. De ella extraje una cita:

Me gustaba la idea de no saber si iba a ver pintura, escultura o una retrospectiva de varios estilos. Sería bueno acudir a las exposiciones siempre así, por casualidad, con total ignorancia. Alguien quiere mostrarnos algo: simplemente eso ya cuenta.

No sé por qué, pero en los últimos meses me he encontrado sumergido en conversaciones, con personas que aman la creación literaria, sumamente críticas con el llamado 'arte moderno'.

Comentarios del tipo: todo es una farsa, un niño de cinco años hace mejores dibujos que muchos de esos artistas, es un mundo de arribistas...

Se critica 'el urinario de Duschamp', los cuadros de salsa de tomate de Warhol, las esculturas de Picasso con elementos básicos, los contenidos del Centro Pompidou de París, del Reina Sofía de Madrid, de la Biacs de Sevilla.

Creo, sinceramente, que no es un problema tan sólo de falta de humildad de quien critica (que estoy convencido que algo hay), sino de incapacidad de disfrutar.

La arquitectura de hoy es consecuencia de movimientos rompedores, los logotipos de las empresas, los apeaderos de los autobuses, el diseño de los automóviles... No podemos volver a tiempos en que no existía la fotografía, el vídeo, donde la única forma de reflejar la realidad era el pincel o el cincel.

Si Duschamp consiguió que un urinario entrara en el Museo de Arte Moderno de Nueva York sería por algo... Al menos así lo veo. No tengo la formación ni la experiencia para emitir juicios firmes, casi que ni quiero, pero como persona que trata de crear, de hacer reflexionar, de plantearse el mundo desde su propia esencia, sé que cuando entro en el Gugenheim de Bilbao o en el Museo de Arte Moderno de Estrasburgo, estoy totalmente dispuesto a dejarme seducir.

Quiero que me provoquen, quiero ver momias colgadas de un ventilador, habitaciones desordenadas, desnudos impúdicos, video-performances, manchas en el techo, cuadros de un solo color, lámparas que son tetas, tetas hechas de corcho, corcho repartido en vitrinas... Me apetece ver sillas de siete patas, relojes sin agujas, interpretaciones del dolor hechas por Francis Bacon, interpretaciones de Bacon hechas por escultores de metal, paisajes sin paisaje, figuras deformadas que me transmitan que la vida es eso: absurda, imprevisible, sarcástica, terrible, hermosa, incomprensible, interpretable...

No niego el derecho a criticar, a veces, con fuerza, incluso con desprecio, obras no entendibles o posibles farsas.

Pero quiero ver con ojos abiertos y tratar de entender al otro.


3 comentarios:

nosequé dijo...

El sábado estuve en el Museo Reina Sofía.
Mi hermana dice que los cuartos de baño y el claustro para tomar el sol, es estupendo. Lo demás le sobra. No hay manera de convencerla que es un museo.
En cambio a mi gusta pasear con esas salas. Muchas con unas pinturas o esculturas maravillosas: Maruja Mallo, Dalí, Benjamín Palencia, Kandinsky o Manuel Valdés.
Me gustan.
Otras veces paso corriendo por las salas, porque lo que veo hasta me asusta.
El sábado vi una sala con muebles embalados con mantas, había de todo mesas, sillas, cajas, y una tele funcionando. Estuve un rato pensando que me quería decir el artista. Y otro rato hablando con el vigilante de la sala. Pues eso, un rato de pensamiento y charla.
¿Que más se puede pedir, a unas cajas de mudanza?
Matthew Buckingham. Representantes del tiempo.

Anónimo dijo...

Para mi el arte tiene que hacerte sentir algo y tan válida es la sensación de rechazo como la de fascinación. Pero creo que el debate va mucho mas allá, el arte es ruptura, originalidad, es un deseo de expresar lo que una persona siente y su magia está en como cada cual puede interpretarlo a su forma. No hay que saber que el artista muestra un perro, sino dejarse llevar y emocionarse. Pero no todo lo que se hace es bueno, se sobrevaloran y muchas veces el artista sólo busca la controversia y se olvida de dar calidad estética a sus obras. Una vez colaron el dibujo hecho por un niño en el Guggenheim, la gente lo miraba como un cuadro más.
En cuanto a la arquitectura ese es otro tema para charlarlo delante de un café.
Curro(ya he vuelto)

Marina Gonzalez dijo...

http://stargazeart.blogspot.com.es/

echarle un ojo! soy una estudiante de historia del arte y vuestro blog me ha parecido muy interesante, como estoy emepezando en este mundo os agradeceria que me echarais una mano! muchas gracias!