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lunes, mayo 18, 2009

Ser de izquierdas

En un foro de literatura en que suelo entrar de vez en cuando, una discusión derivó en el tema del aborto. Dando mi opinión sobre el asunto, una mujer que estaba allí conectada me llamó ‘rojo’. No contenta con ello, pasó a llamarme ‘rojeras’. No sólo no me molesté, sino que me reafirmé en mis convicciones. Como el tono de la charla era, a pesar de todo, amable, me permití preguntarle a esta mujer de dónde era. Me contestó: ‘De la tierra de Esperanza’. ¿De la Esperanza Macarena?, me atreví a interrogarle. ‘No, de Esperanza Aguirre’.

Con la iglesia hemos topado.

Hay mucha gente que critica el hablar de izquierdas y derechas. Todo se mezcla, ya no hay fronteras, son estigmas del pasado, ya no hay principios políticos…

Yo, en cambio, me reivindico de izquierdas. Sin ambigüedades ni tapujos. De izquierdas.

¿Qué entiendo yo por ser de izquierdas?

Ante todo, un principio básico. El convencimiento de que los seres humanos no pueden ser tratados todos por igual.

‘Horror, ¡Eso es lo contrario al socialismo!’

No. A quien realmente es de izquierdas, le preocupa un mundo en que se sabe que no todos tenemos las mismas capacidades (intelectuales, físicas, emocionales, económicas, culturales…). A mí, como persona de izquierdas, me gustaría pensar en una sociedad que apoya con los recursos necesarios a quien no puede llegar.

¿En qué baso este razonamiento? En mi propia experiencia.

Sé que soy un ser privilegiado. He vivido en una familia de clase media, he recibido unos estudios universitarios, he tenido la capacidad de sacar una ingeniería adelante, tengo un gran trabajo y una nómina más que decente a fin de mes.

Una persona de derechas diría, y su razonamiento sería perfectamente respetable: ‘Tú te lo has ganado y tienes todo el derecho a disfrutar de tu esfuerzo’.

Yo, que vivo con gente a mi alrededor que, no por ser menos válida que yo, no ha llegado tan lejos, voto izquierda. Quiero que mis impuestos sean importantes porque considero que hay que apoyar a quien no tiene la fuerza, el intelecto o las ganas de vivir con las que yo he nacido. Esas cualidades, en un gran porcentaje, me han venido dadas.

El votante de derechas cree en la compasión como base de las políticas sociales, el de izquierdas cree en la justicia social.

Como buen demócrata entiendo que son necesarias las dos corrientes en un mundo civilizado. Los extremos son peligrosos. Una política exclusivamente de izquierdas, sin el contrapeso de una fuerza de derechas, tendería a sacar el lado perverso del ser humano, haciendo flaquear las bases del esfuerzo personal para conseguir manejar nuestro futuro.

Soy de izquierdas porque quiero una sociedad progresista, porque creo que hay que apoyar de forma especial a la mujer al estar en desventaja, porque hay que desterrar intolerancias contra los grupos minoritarios, porque no entiendo de nacionalismos basados en banderas, porque mi sociedad anhelada es multicultural.

Ser de izquierdas es no creer en herencias, ni en posiciones de privilegio. Cada cual debe tener las mismas oportunidades y, al que realmente le cuesta trabajo tirar del carro, ayudarle.

Una sociedad generosa con los débiles.

5 comentarios:

nosequé dijo...

...tengo mucho sueño. Mañana lo vuelvo a leer y comento.
Me gustan tus palabras escritas, ¿las obras son iguales?

Soy de izquierdas y me suena muy bien cuando me llaman roja.

LEO MARES dijo...

¿El foro es MiLiteraturas?

Salvador Navarro dijo...

El foro es 'ábrete libro'

pablo dijo...

Querido Salva yo, sin embargo, me reivindico de derechas y no coincido contigo en la idea que pareces lanzar de que los ideales de izquierda tienen la "exclusividad" de las políticas sociales e igualitarias.
A mi también me han tachado de "facha" al expresar libremente mis opiniones.
Soy de derechas porque creo en la labor que hacen organizaciones como Cáritas, mucho más social, entregada y generosa que cualquier otra organización.
Soy de derechas porque no me gustaría que mi hija pueda abortar con 16 años sin consultarme.
Creo en el esfuerzo, que nos ha llevado a ti y a mi a posiciones sociales y laborales privilegiadas pero no comprendo por qué tienen que venir de fuera a recogernos la fresa cuando tenemos más del 20% de paro en Andalucía.
Creo en el cambio y he visto más evolución en la derecha hacia colectivos y sectores desfavorecidos (homosexuales, maltratos, ...) y esto me ha gustado.
Voto a la derecha porque, a pesar de sus defectos, errores e imperfecciones veo, en su conjunto, más coherencia entre sus mensajes y sus hechos.
Cuando recibo los maravillosos mensajes de nuestros políticos de izquierdas y el abismo que les separa de lo que hacen y practican tengo un sentimiento de manipulación y engaño de masas que me provoca repugnancia e indignación.

Salvador Navarro dijo...

Querido Pablo,

Cuando las convicciones son fuertes, los argumentos en el otro no hace más que reforzar los tuyos.

Los que somos de izquierda queremos un estado fuerte que sepa establecer justicia social, y no caridad. Con todo el respeto que la encomiable labor de Cáritas.

En cuanto a la sensibilidad social de la que hablas, está basada en gran parte debido a la evolución que producen en nuestra sociedad leyes como la de la Dependencia, la del Matrimonio Homosexual, la de Igualdad de Género. Todas ellas repudiadas en su momento por el PP.