domingo, abril 26, 2009

Educación de base

En nuestra sociedad a veces se dan mensajes políticamente correctos pero, a mi entender, desacertados de raíz.

Se habla, por ejemplo, de la violencia de género como algo que ocurre por igual en todos los estratos sociales, que no hay distinción estadística en función del nivel cultural de los implicados.

Y no es verdad. Ni lo puede ser ni lo es.

No es el mío un discurso clasista o de alguien que vive en una nube desde la que no se ve la calle.

Cuando vemos las cifras de los asesinatos machistas nos damos cuenta que la proporción de emigrantes es altísima, la de barrios miserables también.

Asesinos machistas sin escrúpulos hay potencialmente en cualquier lado. No pienso que haya en los genes de ningún hombre tendencia a despreciar a las mujeres, a maltratarlas, a condenarlas en vida a un continuo bombardeo de mensajes desmoralizantes.

Es cierto, sin duda, que hay personas que por muy buen entorno en que hayan crecido siempre serán malas malísimas. Pero hablamos de excepciones.

Si pasas tu infancia rodeado de familiares que tienen el mal gesto como rutina, que no saben lo que es un periódico y se jactan de ello, que no respetan un letrero indicativo porque no se preocupan de leerlo, que no dan las gracias cuando te sirven un café, que tiran los papeles al suelo o escupen como animales, si creces en un ambiente donde la única meta es sobrevivir para ganar dinero fácil, sin escrúpulos, donde no se valoran los afectos ni dan importancia a la educación de los críos porque se considera que estudiar es perder el tiempo, se están plantando las semillas para crear un ser indolente, despreocupado, insolidario, desclasado, retrasado respecto a los valores mínimos exigibles a la sociedad, acomplejado y peligroso.

Así, desgraciadamente, hay muchas personas en mi querida España. No digamos en el mundo.

En nuestro país durante muchos años hemos visto gente analfabeta funcional soltando billetes de 500 euros y riéndose de ti por depender de una nómina, vemos niñatos cuya única preocupación es ponerse hasta arriba de alcohol en descampados los fines de semana, encerrados en conversaciones que lo máximo a lo que llegan es a comparar el precio de sus camisetas de marca.

Ahora vienen estos lodos. Se crea a la fiera y nos asustamos cuando no conseguimos amansarla.

En determinados barrios el único objetivo de una cría de quince años es echarse un marido que la mantenga, porque no le han enseñado que pueda servir para otra cosa. Las pintan como puertas y las sacan de las escuelas en cuanto pueden para ponerlas a trabajar en casa.

Sé que es complicado lanzar este mensaje, pero se ven muchos menos asesinatos machistas en familias de clase media, donde la educación está estructurada.

El reto de esta sociedad es la educación, la formación, enseñar a conversar, a apreciar al otro, al diferente, la tolerancia. Hay violencia de género en Suecia, seguro, pero cierto es también que es la vigésima parte de la existente en Bolivia, la centésima parte de la de Camerún.

Luchar contra el maltrato es transmitir valores, crear disciplina, comunicar la importancia de leer, aprender, practicar, escuchar, respetar.

Cuando los valores son cuántas cadenas de oro tengo colgadas al cuello o lo bonito que es mi coche verde fluorescente tuneado, mal vamos.

¿Criminaliza mi discurso a los barrios obreros? Nada más lejos de mi intención. Mi razonamiento es un grito a esta sociedad para que sepa configurarse de modo que asegure la oportunidad de igualdades, una educación gratuita y de calidad, en que se ejemplarice con conductas nobles, no con mangantes, chuletas y caricaturas de la prensa rosa.

5 comentarios:

nosequé dijo...

Siento decir que has juntado churras y merinas.
No estoy de acuerdo en muchas cosas.
En una fundamental sí. La educación es imprescindible. Pero también para las mujeres.
Las más machistas, son ellas.
Piden la separación, las mujeres de clase media-baja. Las altas no. Se divorcian cuando el marido quiere irse con una joven de 30 años menos que él.
La clase media se medio acomodan. Y hay menos muertes físicas, pero más muertes en vida. Son maltratos sicológicos, mucho más peligrosos y no declarados.
Hay padres de familia, medio analfabetos, que trabajan 10 horas y son unos buenos padres y maridos.
No te equivoques con las clases sociales, hay malos en todas partes. Un titulo universitario no es un certificado de buena persona. Nunca lo ha sido.
Las mujeres somos las que hemos dicho hasta aquí hemos llegado. Y esto a partir de cuando se ha podido decidir los hijos que teníamos que a su vez nos ha posibilitado trabajar fuera del hogar. Si vuelve una guerra volveremos atrás, mira las cifras de las guerras que hemos tenido en Europa recientemente. Las violaciones se multiplican. Los malos tratos y las vejaciones a las mujeres se convierte en moneda del ejército ganador. Entre los que están militares de alta graduación.
Un hombre no pega a cualquier mujer, pega a la que puede pegar. Estoy hablando de una convivencia. Primero la manda a la mierda, luego le dice que no vale para nada y la va machacando, hasta que ella piensa que no es nada.
La mujeres tienen que aprender a quererse a ellas mismas, a respetarse y luego podrán, hacerse respetar.
Salvador es un tema para muchas tardes de tertulia, pero por favor te rogaría que te pararas a pensar que las clases sociales en este tema tienen poco o nada que ver.
…..y me han quedado muchas letras en el tintero
………un abrazo

Salvador Navarro dijo...

sabía que podía haber reacciones como la tuya

insisto en que no es una crítica clasista, o no pretende serlo en cualquier caso

es un canto a la educación... ¿no estás de acuerdo que en una sociedad civilizada la mujer está más protegida que en una subdesarrollada? podemos hablar de las ochocientas mujeres guatemaltecas que mueren al año a mano de sus maridos. En una España mucho más poblada no llegan a cien. ¿No es eso educación?

o comparemos la España de hoy en día con la de hace quinientos años, ¿no ha habido evolución?, ¿no tiene mucho que ver la educación?

la mujer se sentirá con más armas en su mano cuanto más preparada esté, y lo conseguirá cuanto más respeto hacia ella vea a su alrededor... y eso se educa

nosequé dijo...

La educación es un gran arma para todo, pero primero el respeto.
¡¡Qué gran tema has tocado!!
Los hombres tendrán que empezar (algunos ya lo saben) a respetarse a ellos mismos.
Somos un complemento fantástico, hombres y mujeres………en igualdad.
Empezando por cambiar el lenguaje………”a mi nadie me pasa el aspirador”, y “tampoco me hace la compra”, sino que compartimos casi todo (todos necesitamos un sitio y un momento para nosotros solos)
El hombre anda un poco despistado, la mujer ha dado un gran salto en unos años y al hombre le educaron para otra cosa.
Los asesinos no sé si serán analfabetos, los que sí son es, egoístas y como tales cobardes, no son hombres sin educación, son mediocres e inútiles. Se van a lo fácil, a matar.
Salvador, me gustan están conversaciones. Oigo tú voz cercana.

nosequé dijo...

http://www.20minutos.es/noticia/466112/0/juez/maltrato/violencia/

LEO MARES dijo...

educación, educación y educación, no hay más. Y cuanto antes empezemos, mejor nos irá. Un saludo y encantado de conocer tu blog