domingo, mayo 28, 2017

Encierro

Firmaba la conformidad a la auditoría que AENOR había realizado a mi fábrica, con sobresaliente como siempre, cuando tenía que tirar en coche para casa, tomar acelerado un salmorejo e ir con la moto para Nervión. Era el encuentro definitivo con el director de la editorial. Me invitó a un café.

Despojado de todo lenguaje industrial, entramos de lleno en la novela. El enorme despacho luminoso atiborrado de libros me recibía con el manuscrito repleto de anotaciones en colores fluorescentes.

-¿Tú has conocido a mujeres que les hagan fotos a las VISAS de sus amantes?

Le aclaré que no. Me interrogó acerca de las prácticas sexuales de mis protagonistas, de las menciones a Saramago, de mi uso de la perífrasis, de la potencia de los diálogos.

Tomé nota de los consejos, aclaré sus dudas. Nos hemos dado unos días para el repaso final. Este miércoles entrego la versión definitiva. Sigo llorando en el capítulo 72 cuando me releo. Ando estos días encerrado como un ermitaño, en mi santuario de Marbella, dando forma a la versión definitiva de la novela.

-¿Qué te parece si consultamos por las redes sociales cuál de los dos títulos es más potente?

Al editor le pareció buena idea.

-¿Y hacer un concurso fotográfico para la portada?

'Genial'

Llevo el 47% de la novela revisada. Mis personajes se despiden de mí, mientras yo les pongo las últimas sonrisas.

Publicamos en otoño.

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