sábado, marzo 04, 2017

Sugestión

Sin que nadie me oiga, practico una técnica sencilla que produce muy buenos efectos, en estos tiempos en que nos hemos vuelto tan refinados. Consiste en algo tan simple como lo es el dar una opinión radicalmente positiva en cuanto, estando entre gente amiga o conocida, da comienzo una comida, asistimos a una exposición, damos un paseo por un pueblo o se conoce a una persona nueva venida de  otros entornos.

'¡Qué rico está este vino!' (el vino debe estar decente). Condicionas al resto para así evitar que el entendido de turno ponga cara de cuerno y haga que todos nos contagiemos de la supuesta mediocridad de la bebida. Darán el sorbo de rigor influidos por tu comentario y les sabrá a gloria. 'Esta chica es encantadora' es otra frase que conjura las críticas propias de a quien nadie le cae bien. Funciona, incluso, con la meteorología. Siempre llega el cansino de turno para amargarnos con un 'vaya día de perros', cuando tú lo has podido neutralizar previamente diciendo 'cómo me gustan los días fresquitos'. Es especialmente útil cuando acudes a una exposición de arte contemporáneo. Si al ver el primer cuadro comentas un 'qué buen rollo me transmite', rápidamente inoculas el virus de la belleza en la mirada de los otros y terminan haciendo fotos de recuerdo a cada pintura.

Vaya, me he delatado...

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