jueves, diciembre 22, 2016

Joven

Nos habían cursado una invitación para asistir a un comité de automoción de la Asociación Española de la Calidad. El director de la fábrica delegó la representación en mí y con ese cometido me planté en Madrid el miércoles pasado. Me habían enviado el orden del día, nos recogían en Atocha y conocía con antelación el orden del día.

Días antes, un directivo del Instituto Renault, con sede en Valladolid, me contactó para decirme que él también participaría. Quedamos en vernos allí. Me quedé con su foto tras investigar en su tarjeta electrónica de empresa.

Seríamos 70 personas. La media de edad, alta. Mucho traje de chaqueta. Asistí con atención a la primera parte del comité, en un salón de actos a medio llenar. Al no ver a mi compañero de Renault, decidí enviarle un wasap. Me respondió excusándose:

'No he podido ir por un problema de última hora, pero he enviado a alguien de mi equipo. Hace por buscarte en la pausa del café'.

Cuando terminó la primera charla y anunciaron la pausa, me quedé entre los últimos en salir para hacerme ver. Ya por fin un hombre se me acercó.

-¿Salvador?

-Sí, soy yo.

-Verás, no estaba seguro. He estado intentando buscar desde mi asiento, hasta que he visto por fin a un tipo joven.

Se me subió el ánimo al oír eso.

-Hombre, muchas gracias.

-No... Pero no eras tú.

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