miércoles, diciembre 14, 2016

Izan

Seguramente por no tener hijos, tengo una sensibilidad especial para sorprenderme con los niños a los que quiero. Además de a mi sobrino Iván, hay un chavalillo de 3 años con el que he pasado largas horas desde que naciera en San Sébastian: Izan.

En euskera 'izan' significa 'ser'.

Este pasado puente hemos estado en su casa, la de mis amigos Txema y Paula, padres de Izan. Al estar ellos trabajando algunos de esos días, he tenido mucho tiempo para pasear con él y comprobar cómo va avanzando en su dominio del lenguaje. Me cuenta todo de sus compañeros de clase, con esas 'eses' tan marcadas del norte. No para de hablar.

A mí me gusta preguntarle, para ponerme al día de sus progresos y poder calibrar hasta qué punto comprende las cosas, cuál es su nivel de conocimiento del mundo que le rodea. Él, simpático donde los haya, no huye ninguna respuesta.

Íbamos caminando por La Concha cuando le pregunté:

-Izan, ¿tú sabes dónde vivimos Fran y yo?

-En Sevilla -respondió raudo.

-Ahá. ¿Y tú? ¿Dónde vives tú?

-En mi casa.

-Ya, pero... ¿dónde está tu casa?

-No muy lejos de aquí -me respondió serio, señalando hacia atrás, extrañado de mi despiste y de mi risa floja.

Me contaba Paula, su madre, que un día llegó del colegio y le preguntó:

-Amá, ¿tú sabes decir tacos?

Paula negó rápidamente con la cabeza, pero él se adelantó.

-Yo sí se uno.

-¿Cuál? -Preguntó Paula.

-¡Tonto!

-Ay, mi niño. Pues sí, sabes decir un taco.

-Venga, dilo tú.

Paula se lanzó:

-¡Tonto!

-¡Hijoputa! -Respondió él.

Días después le comunicaba a su madre lo que había decidido hacer cuando fuera mayor.

-¿Qué harás, mi niño?

-Cuando sea mayor, diré todo el tiempo ¡hostia!

No hay comentarios: