lunes, diciembre 14, 2015

Fantasmas

Es ante determinadas circunstancias que tocan lo personal cuando tu relación de afecto con los demás se pone a prueba.

Ahora que tengo muy recientes las presentaciones de mi novela Huyendo de mí por diferentes ciudades españolas, se me viene a la mente el recuerdo de un tipo encantador, madrileño, al que conocí cuando él regentaba un chiringuito en El Palmar. Un día de invierno le comenté que presentaba mi novela Andrea no está loca en el Café Galdós, de Madrid, con idea de que él acudiese si andaba por allí. Hablamos de siete años atrás.

Por teléfono me contestó que por supuesto contase con él, pero no sólo eso, me interrogó acerca del público al que iba dirigida la novela para que él pudiese hacerse una idea de a quién llevarse con él.

Le hablé del carácter intimista de la historia, que transcurría en Nueva York y que su línea argumental tenía mucho que ver con cómo las vivencias que nos marcan en la infancia moldean casi siempre nuestra madurez.

Él no necesitó saber más.

-Te lo puedo llenar de diputados del Congreso, que coge cerca, o con media escuela de teatro. ¿Cuánta gente tienes como tope? ¿Cien? ¿Quinientas?

El acto se desarrolló en un ambiente cálido y relajado, en pleno invierno. Fue Montse quien presentó la novela y allí estuvieron muchos de mis incondicionales, además de tertulianos de una web literaria, mi amigo Isaac vendiendo libros con Jota, Guillaume, recién llegado de París, mi amigo Jose de Ecija y su pandilla madrileña... Nada de diputados ni estudiantes de teatro. Ni quinientos, ni cien, ni diez, ni uno. Mi amigo encantador de los chiringuitos gaditanos tampoco. Ni un mensaje, ni una disculpa, ni un interesarse por cómo fue.

La noche se alargó entre copas hasta casi el amanecer.

No sé por qué esta tarde tranquila me acuerdo de tanta gente sencilla y cercana que me ha acompañado estos días porque me conocen, porque saben de mi amor por la escritura, lo haga mejor o peor, y porque me quieren. Gente, en buena parte, que nunca iría a un evento de este tipo, ni se leería una novela como las que escribo, pero que me demuestra con gestos como el de estar a mi lado que me quieren.

Para todos ellos, mi amor y mi agradecimiento.

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