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domingo, abril 06, 2014

Compañía

Salvo si la confianza no es plena, conversar con los amigos acerca de cuestiones transcendentales es enriquecedor, en cuanto a que suelen ser materias que digerimos en solitario una parte importante de nuestras vidas sin tener esa oportunidad de darles salida y compartir nuestros más profundos territorios así como conocer los de los demás.

A mí, que me considero una persona espiritual y agnóstica, reivindicando esa contradicción muy apropiada, a mi entender, para definir la existencia, me gusta dialogar acerca del fenómeno religioso.

Sí, debo admitir que me da un cierto repeluco ese tipo de frases en que te dicen 'yo tengo a dios a mi lado' o 'no sé lo que es la soledad al lado de Cristo'... Porque ni en mi cabeza, ni en mi alma, entra ese concepto de fe.

Tampoco asumo el ideario ateo, porque negar la existencia de dios es igual de aventurero que aceptarla. Es todo cuestión de fe. Y yo, la verdad, soy muy pequeño como para estar convencido de nada.

En una cena en casa que celebramos hace poco, entre amigos de verdad, Nuria, mujer a la que admiro, con la que me río y de la que nunca dejo de aprender, me preguntó desde su esfera cristiana más o menos militante:

-Pero Salva, ¿debe ser más duro para ti vivir sin sentirte acompañado?

La compañía la aclaraba elevando la cabeza al cielo.

Yo reivindico la capacidad de encontrar la plenitud en la tierra sin necesidad de compañías de otras dimensiones. Mi compañía se llama Ética y es ella la que me mueve. El sentido de mi vida lo dan las cosas bien hechas, la evolución en positivo como persona y el amor por los demás.

Sí, el mensaje de ese Cristo que yo no veo por ningún lado, pero que transmitió al mundo, eso sí, que hay una forma cabal de darle sentido a nuestras vidas.

Mi padre, tras una mala racha de salud, me lo decía: 'envidio a esos viejos que creen en otra vida'. Y yo le decía: 'papá, no tienes nada que envidiar'.

Mi padre es el ejemplo de lo que yo entiendo por una existencia coherente: Un hombre bueno.

Si luego hay algo, 'dios dirá....'


3 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Es que esa compañía del dios cristiano, no sé como se concibe la presencia del dios en otras religiones, es un concepto que a mí me parece hasta perverso y alienante, parte del tabú que hacia la soledad existe, y sin embargo las grandes cosas que hacemos necesitan todas de sus momentitos o momentacos de soledad. Yo le di la espalda a la Religión porque para un neurótico como yo el concepto de culpa era muy peligroso y porque no me gusta que me chantajeen. Entiendo y respeto todo, pero, prefiero que me acompañen las personas y si no pues a disfrutar de mi soledad. Un beso.

María dijo...

La verdad es que, si lo pensamos detenidamente, gran parte de la fe que nos intentaron inocular desde pequeños se servía de buenas dosis de miedo y temor a ser castigados cuando Dios nos llame a ajustarnos las cuentas. De ahí, pienso yo, que muchas personas crean en Dios como un "por si acaso". Yo, que soy bastante práctica y poco dada a las especulaciones, hace tiempo decidí que sería muy hipócrita por mi parte hacia Dios decirle que creo en él si no es verdad, si algún día me llama, estoy segura de que me comprenderá, si no perdona Dios......... mientras tanto, y "por si acaso", yo intento aprovechar mi existencia terrenal y luego........Dios dírá.

Anónimo dijo...

Tema interesante el que expones hoy aquí en este blog.

El fenómeno religioso ha marcado al hombre desde tempranas edades. Yo creo que desde el mismo momento que toma conciencia de la muerte y de la idea del fin de la existencia humana. Ya los Neardentales practicaban enterramientos con una cierta religiosidad.
En fin, la innata curiosidad del ser humano por entender nuestro lugar en el cosmos y explicar los fenómenos naturales han recurrido a explicaciones poco ortodoxas y científicas con la idea de que el devenir del homo sapiens tiene explicación desde la esfera del Todopoderoso. Avanzada la ciencia con el paso de los siglos y ya en época romana (magníficos ingenieros de la edad antigua) estuvieron a punto de descubrir la electricidad y la máquina de vapor pero la irrupción del cristianismo en el mundo conocido supuso un tupido velo hacia el conocimiento científico y hubo que esperar hsta el siglo XVIII para que la electricidad y la máquina de vapor fueran una realidad. La intransigencia religiosa se instaló en la humanidad para que con el pretexto de un castigo divino los pobres siguieran pobres y los nobles y eclesiásticos vivieran bien.
A Galileo lo querían quemar vivo sólo por contradecir la postura aristotélica y de la iglesia para decir que la Tierra se mueve, que no somos el centro de la creación. ¡Cuánto daño ha hecho la iglesia!. Yo planteo la pregunta, ¿es necesario la idea de Dios para explicar el origen y devenir del Cosmos? Aunque no podemos explicar de manera científica el concepto de Dios, sería muy aventurado negar categóricamente la idea de la negación de Dios. Todo es cuestión de fe. Para terminar; Aquellos dirigentes comunistas que niegan la existencia de Dios cuando están "a las puertas de San Pedro" abrazan la cruz de Cristo como nadie. Curioso, no?

Saludos, Manuel