jueves, abril 10, 2014

Utopía

La situación que vive nuestro país es terriblemente dura, de ahí que episodios como el que estamos viviendo estos días tras el desalojo de la Corrala la Utopía nos enfrenten de lleno al punto de miseria al que hemos llegado.

Cifras escalofriantes que retratan cientos de miles de desahucios en los últimos años.

Nuestros gobernantes han evitado la posibilidad de la dación en pago, que hubiera permitido hacer menos cruel la vergüenza que supone tener que abandonar el hogar por la imposibilidad de abonar las cuotas inmisericordes de hipotecas que se firmaron en tiempos en que esta pesadilla era imposible de imaginar.

Los sucesos de hoy no son sino un titular más de la indefensión del ciudadano frente al derrumbe de un sistema financiero que ha sido lo primero que se ha buscado salvar. Estaremos endeudados de por vida, como nación de ciudadanos libres, para pagar los desmanes de banqueros sin escrúpulos que aparcaron la ética para hacer la bola cada vez más grande, con cláusulas abusivas, informaciones sesgadas y primas multimillonarias con las que asegurar un futuro insolidario.

Pero la solución al entuerto no puede ser la de pisotear los derechos de quienes no ocuparon viviendas vacías. No se puede promover la ilegalidad a pesar de las utopías. Las doce mil familias sevillanas que están en lista de espera de una vivienda social no tienen derecho a ver como, una vez más, se ríen de ellos.

Quien ocupó la Corrala estaba desesperado, no lo pongo en duda, pero no podemos nunca premiar al que se salta las normas si queremos seguir pensando en una nación futura de ciudadanos libres.

Lo fácil, muchas veces, es injusto.

2 comentarios:

Argax dijo...

Bastante de acuerdo.

Pero planteas que los ocupantes de la corrala Utopía han tenido un camino fácil. Han tenido, cómo tu dices que saltarse una o varias normas que la situación económica han demostrado injustas. Porque si hablamos de normas, la suprema, esa que tanto le gusta a nuestros políticos, la constitución habla del derecho a la vivienda, para los de Utopía y para esos miles (vergonzoso) que dices reclaman una vivienda social.

Aquí lo vergonzoso no es la actitud que han tomado los de la corrala, al menos para mí (conste que hay de todo en ese movimiento, que lo tenía al ladito de casa). Pero normas injustas van van a generar situaciones injustas. Porque ahora resulta que ha trascendido que la junta tiene 500 viviendas vacías, qué hacen esas viviendas vacías habiendo tantas personas que las necesitan.

Economía antes que personas y llegamos a situaciones como las que nos contemplan.

La economía, para tiene que ponerse al servicio de la justicia social, una vez cubierto eso, el que tenga más iniciativa que gane más dinero, eso no me parece para nada mal, pero primero hay que asegurar unos mínimos, ya vale de mentiras y de criminalizar personas.

Un beso.

María dijo...

De acuerdo, todo se ha hecho mal y los bancos son los principales culpables, pero no podemos persistir en el error y convertir esto en la ley de la selva. Si formamos parte de una sociedad que exige que la ley sea igual para todos, también lo es para nosotros mismos y tenemos que respetar los procedimientos legalmente establecidos por una simple cuestión de seguridad jurídica. Si encontramos argumentos o justificaciones para defender lo contrario, ni estamos siendo coherentes, ni equitativos, ni justos. No podemos perder la perspectiva, los delitos son delitos, tanto si se roba en un supermercado para dárselo a los pobres (y convocar a los medios para salir en la prensa, de paso), como las ocupaciones ilegales de viviendas. Lo que hay que exigir a los políticos es que su gestión se oriente a que se den las menos situaciones injustas posibles en materia social y, en caso de asignar alguna prestación, establecer criterios lógicos y objetivos para su asignación, sin prerrogativas para los que presionan o amenazan,(normalmente manipulados por intereses políticos), respetando el procedimiento establecido por ley, se supone que eso es una sociedad democrática y avanzada.