lunes, octubre 12, 2009

Best sellers...

Seguro que existen lecturas no recomendables, aunque me resulta difícil pensar que leer pueda significar un paso atrás.

Tiene que haber incluso connotaciones físicas, neuronales, que hagan recomendable pasar grandes ratos pegado a un libro, a una revista, a un periódico. Argumentos del tipo ‘haces trabajar al cerebro’, ‘integras informaciones de forma natural’, ‘te hace reflexionar’.

Cuando hablamos ya no de leer, sino de literatura, todo viene bien. Me explico. Incluso cuando lo que se tiene entre manos es de calidad ínfima, esa lectura supone un aprendizaje.

En nuestra época infantil leímos libros que ahora nos resultarían infumables. Historias juveniles en que se va en busca del tesoro perdido entre piratas sin atender en exceso a sutilezas, a personajes bien perfilados, incluso con estructuras poco trabajadas.

Cada cuál se queda en el escalón en el que se encuentra más cómodo.

Trato de llegar a la disyuntiva entre dos extremos: los best-sellers y la literatura, digamos… de culto. Enfrentar a Dan Brown con Sándor Márai, a Ildefonso Falcones con García Márquez, a Marc Lévy con Anna Gavalda.

Me reconozco perezoso para gastarme los euros en novelas donde la mercadotecnia consigue lanzar cientos de miles de ejemplares y venderlos, pero no les quito mérito.

Un best-seller lleva implicado obligatoriamente el concepto de calidad. Nadie vende millones de ejemplares si no hay una buena trama detrás. La gente no es tan borrega.

Simplemente cada cual es libre de tener motivaciones diferentes para leer o ir al cine. A gran parte de la sociedad no le apetece que le ‘coman la cabeza’, que le planteen preguntas transcendentes, existenciales, prefiere dejarse llevar por una sucesión de acciones bien conectadas sin importarle el que se profundice más o menos en el entorno, en los personajes, en el porqué…

Al leer un buen best-seller se disfruta deseando llegar al final, casi con paroxismo.

Cuando, en cambio, lees a Dostoievski, Mann o Martín Gaite, disfrutas queriendo que nunca acabe…

7 comentarios:

nosequé dijo...

He leído, leo y leeré. Eso sí, o prestamos de amigos o de la biblio.
Las “pelas” son pocas y hay que administrar.
Hablando de todo un poco, he tenido la suerte y el placer de conocer a Anna Gavalda.
Catalana, escritora, inteligente, divertida y valiente.
Sólo por oírla hablar voy a leer su libro.
Y hasta a lo mejor me lo compro. Se titula: Nadie como tú.

Salvador Navarro dijo...

me temo que Anna Gavalda es francesa y no tiene ningún libro, salvo despiste mío, que se llame 'Nadie como tú'. Si quieres leer algo de ella, no estaría mal empezar por 'La amaba'

nosqué dijo...

Perdón, me equivoque.
Cegata perdida
Podría usted borrarlo todo.
Esta vez si es TODO y este mensaje también.

Gracias

Anónimo dijo...

Sí y no. No todas las lecturas juveniles y/o infantiles son infumables. Stevenson, Dickens...¿quién no disfruta aunque sea adulto de Moby Dick,Los tres mosqueteros, Julio Verne?. Apurando más el tema, gracias a "los cinco", "los Hollister" ó los tebeos puedes llegar al origen de la afición por la lectura, ya que de esta forma vas creando un hábito de lectura imprescindible para posteriormente ir ahondando en la Literatura. Creo que en este caso el fin justifica los medios. Existen cosas peores (a veces) en la literatura adulta (sin dar nombres, ciertos Best-Sellers se las traen). Un saludo. Mariana Dufour.

Miguel dijo...

Hola.

Opinio lo mismo que tú en esta entrada. Hay muchos tipos de literatura y de todas se aprende algo.
Tengo una entraba en mi blog en el mes de septiembre que hablo más o menos de lo mismo que tu piensas. Si te apetece echale un vistazo. Si mal no recuerdo se llama "Los hombres que no amaban... los best Sellers".

Intentaré visitarte más a menuo, pero... el tiempo ... es nuestra lacra de hoy en día.

Un abrazo.

Miguel

LEO MARES dijo...

"Un best-seller lleva implicado obligatoriamente el concepto de calidad. Nadie vende millones de ejemplares si no hay una buena trama detrás". Con el máximo cariño (faltaría más), discrepo :-) Y para entender por qué, me remito, aunque esté feo, a un post que he publicado el pasado día 22: "Mejor será reírse". Más que a mi post, vaya, me remito a la crítica de "Ángeles y demonios" que recomiendo en ese post. Léela. Te reirás seguro, y entenderás por qué discrepo respecto a que un bestseller lleva implícita la calidad. Yo creo que no siempre, no necesariamente. De todas maneras, se podría entrar en un debate muy largo (mejor con cerveza de por medio) sobre qué es la calidad literaria. Seguramente habrá tantas definiciones como lectores, claro. Dependerá si le preguntas a un crítico, a un lector habitual o a un lector esporádico. Pero bueno, lo dejo ya,que me enrollo!
Por cierto, ¡enhorabuena otra vez! jeje...

Salvador Navarro dijo...

En mi empresa, Renault, definimos la Calidad como la capacidad de dar satisfacción a lo que reclama el cliente.
No es el mismo cliente el del Lidl que el del Corte Inglés, ni el que compra un Mercedes del que compra un Renault.
Calidad en el sentido de satisfacer las pretensiones del que adquiere el producto.
A esa calidad me refiero, Leo.
Si el que lee se siente feliz, compra... si compra mucho es que el objeto tenía la calidad requerida.
Es mi modesta opinión