domingo, agosto 02, 2009

Pecado original

Confieso mi lejanía infinita de la religión católica.

Creo que, de haber sido obligado a elegir una religión al nacer, para adoptar como propia, me hubiera sentido mucho más atraído por el budismo, aún estando bien lejos de tomarlo como religión de forma voluntaria.

Nos ponen en este mundo sin que nadie nos pregunte. Nos plantan en una ciudad, en una familia, con un físico y un intelecto, sin darnos un manual de instrucciones.

Con el paso de los años entendemos que esta existencia, no solicitada, es además caduca. Y que no hay nada que hacer contra ello.

Títeres, se podría llamar la película.

La religión católica, para más inri (nunca mejor dicho), nos coloca otra mochila más a trasportar: El pecado original.

No vale con haber aparecido sin haber sido preguntados, ni saber que por muy bien que hagamos las cosas nuestro destino es morir, sino que además nacemos pecadores.

El drama, a mi entender, pasa a ser cómico.

Claro, eso sí, pórtate bien y entonces encontrarás el perdón de tus pecados y la vida eterna.

La vida eterna…

La vida mundana, la que sí sabemos que existe, porque la pensamos, sufrimos y disfrutamos, ya es suficiente prueba como para andarla con cadenas de más y amenazas subterráneas.

La bondad, para mí, es la única clave. No podemos pretender que existan seis mil millones de ‘Vicentes Ferrer’, no aspiro, porque yo soy el primero que no tengo la fuerza, ni la calidad humana suficiente, en abandonarlo todo por los pobres, por los que sufren. No creo que ese espíritu, además, case con la naturaleza humana, demasiado imperfecta sin necesidad de pecados originales.

Buscar la santidad, la perfección, es encontrar la frustración.

La bondad como clave en el sentido de actuar teniendo como lema el hacer por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti. Sencillo. Con el más cercano, con tu gente, en tu barrio, en tu trabajo… La bondad es una cualidad difícil de trabajar pero enriquecedora al máximo.

Es cuestión de ponerse a ello, y las marionetas comenzaremos a sentir menos tensas las cuerdas que nos manejan.

Lo que tenga que venir después, vendrá… no hay que preocuparse, porque no nos preguntarán.

6 comentarios:

nosequé dijo...

No encuentro tu preocupación sobre pecados, siendo como dices ateo o agnóstico.
A mí me tiene al pairo, lo que dice la religión musulmana o judía, sobre leyes o normas.
Como tampoco tengo en cuenta las leyes marítimas internaciones del cono sur.
¿En qué te afecta a ti? Te pesa “el pecado tuyo o de alguien?.
Das muchas vueltas a algo que sólo está dicho para personas cristianas y en este caso católicas. Deja a ellos que vivan con sus pecados y que rediman como sepan o quieran.
Sigue siendo bondadoso, es un camino estupendo. A mi me cuesta mucho ser buena, soy casi imperfecta.

Salvador Navarro dijo...

¿estará mi preocupación fundada en que vivo en una civilización donde el catolicismo tiene cierta importancia?

nosequé dijo...

¿A tí te afecta?
Poco o nada.

Un abrazo....casto

Anónimo dijo...

Siendo agnóstico o ateo,¿ a qué viene tanta preocupación?
Una de las ventejas de ser católico es que puedes "pecar" infinitamente y con con una simple confesión quedas limpio de "polvo y paja",jejejeje.

Lo demás a mí, me da igual.

¡Yo quiero pecar mucho más!

ED

nosequé dijo...

Ed, acuérdate, que en el pecado se lleva la penitencia, jajajajajaj

abrazotes

Anónimo dijo...

Entiendo muy bien a Salva, hasta nuestra generación por lo menos, no se las siguientes..., estamos “tatuados” por la religión católica, omnipresente en toda nuestra vida desde la infancia, es difícil escapar de su influencia, del “pecado”, de su confesión, del “infierno”, de “la vida eterna”, del “sentimiento de culpa”, de la “mala conciencia”, de los “mandamientos”, nuestra moral se ve cuestionada inconscientemente siempre por nosotros mismos, no podemos evitarlo.
Y hoy en día seguimos rodeados por una Sociedad que aunque en teoría “laica”, sigue siendo “católica” en muchas de sus formas visibles, es como el ex alcohólico, rodeado de bares y anuncios de bebidas alcohólicas (siento la “parábola” pero la encuentro de lo más clarificadora).
Hay quién ha intentado romper de golpe con ello, “borrarse el tatuaje “y en mi opinión con escaso éxito, hay quién sigue el camino que la marcaron, luciendo su tatuaje aún sin comprenderlo con “orgullo”.
Y hay quién ha asimilado que como toda filosofía o religión tiene lados positivos y negativos, la ha cuestionado, racionalizado (en el límite de lo posible), y simplemente a redibujado su tatuaje, para seguir adelante aprovechando lo positivo que este aprendizaje (por desgracia lavado de cerebro en algunos casos) desde la Infancia le ha aportado.
Yo tuve la suerte de nacer en una familia donde “todo” se cuestionaba, hasta la religión, mis padres eran religiosos pero muy “críticos”, y eso si lo aprendí, soy muy crítico con todo, y con la religión católica también, no me considero religioso, pero me quedo con lo que he racionalizado de ella como positivo de esta religión que es la que conozco con mayor profundidad, cuestiono o rechazo lo que entiendo como “polvo y paja”, y por supuesto soy muy crítico con las opiniones públicas ( que entiendo muchas veces tendenciosas y personalizadas) de muchos de sus dirigentes o fieles, que además y en general van evolucionando por desgracia “muy lentamente”, con el tiempo.
Un abrazo Salva¡¡
GR.Salaigna