martes, agosto 18, 2009

Nubes

Paseando un día muy nublado, fijé mi mirada en una nube especialmente negra. La situé entre dos torres desde el puente al que estaba asomado. Retuve mi mirada intentando enfocar la distancia entre el pico de la nube y una de las torres. No llegaba a percibir movimiento, era una estampa congelada, hermosa, de un momento irrepetible a orillas del Sena.

Con nuestra vida ocurre como con esa nube. El día en que vivimos, el período en el que estamos, aparece congelado.

En cuanto nos descuidamos, tan sólo un paseo por los alrededores del puente, la nube ya no está. Las torres continúan como referencias fijas, pero no hay nube que encuadrar en nuestro horizonte.

1 comentario:

nosequé dijo...

http://img6.imageshack.us/img6/4734/dsci0238u.jpg
Por eso hay que disfrutar el ahora mismo.