viernes, agosto 22, 2008

JK5022 - Respuestas al sinsentido

Tras aterrizar en el aeropuerto de Sevilla el pasado 20 de agosto, proveniente de Gran Canaria, donde he pasado parte de mis vacaciones, me llegó la noticia del accidente ocurrido en Barajas en un vuelo que iba precisamente al aeropuerto que yo acababa de dejar horas antes.

Al día siguiente, cuando las imágenes aterradoras de familiares con caras desencajadas habían pasado repetidas veces por todas las televisiones, dando un largo paseo por las playas de Conil en un día soleado, reflexioné sobre el dolor inmenso, insoportable, de la pérdida de un ser querido, más aún en circunstancias tan trágicas, en gente joven, con tanto horror de fuego, de cuerpos rotos, de gritos de ahogo. Pensar en tu hijo, tu hermano, tu pareja… en esos segundos en que el corazón estalla de miedo al ver que el avión se estrella.

Frente a ese dolor un día espléndido de playa. Bañándome con los ojos en el horizonte de las costas de África traté de buscar algo positivo en tamaña crueldad. Veía a la gente jugando a las paletas en la orilla, a niños con tablas de surf, a familias enteras con sus neveras y no entendía nada.

Hoy los periódicos reflejan historias concretas. Una madre que exigió a quien vino a socorrerla que se olvidara de ella y se ocupase de su hija, mientras se retorcía entre hierros quemados. Unos bomberos que acudían a ver a una niña al hospital tras rescatarla horas antes de entre la chatarra. Cientos de socorristas, bomberos, enfermeros emocionados por lo vivido. Psicólogos tratando de dar un consuelo imposible.

Me quedo con la madre entregando a su hija.

En este sinsentido de la vida, el ser humano siempre da lecciones de cómo es posible vivirla con gallardía y dignidad.

Que nunca olvide esa niña lo que su madre hizo por ella. No puedo imaginar nada más hermoso. Ella se llamaba Amalia Filloy Segovia, salmantina.

En ese instante de generosidad ella me ofreció la respuesta a las preguntas que yo me hacía bañándome en la playa.

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