sábado, junio 24, 2017

Presente

Hay quien dice que no se puede vivir de los recuerdos, son muchos los que opinan que no hay vida estimulante sin proyectos. Pasado y futuro como condicionantes de nuestro presente. Los errores que cometimos para evitar aquéllos por cometer, las carcajadas de entonces para saber elegir con qué personas desearemos encontrar la risa.

Pero ocurre que todo es ficción, salvo el presente. Que nada de lo que existió o lo que existirá es real, salvo como puro artificio que nos libera pretendidamente de lo único cierto, el ahora de mí escribiendo en una mañana luminosa de sábado frente al Mediterráneo; el ahora tuyo leyendo estas ingenuas reflexiones acerca de lo que somos.

Las certidumbres del pasado frente a los dilemas del futuro se cruzan en un instante preciso en el que evaluamos nuestro presente, como elixires preciosos que nos permiten soñar con aquél que fuimos y sonreír con la persona que querremos ser.

La grandeza del ser humano es ésa, ser capaces de meterle a nuestra realidad unívoca, tan previsible a veces, la magia de la ficción de lo que no existe: aquello que fuimos y seremos.


Nadie nos puede quitar el disfrute de rebobinar los mejores recuerdos las veces que queramos, con los aderezos que los años o nuestros deseos vayan superponiendo, ni de construir, con la libertad que da el deseo, vidas futuras imposibles de edificar con los ladrillos del presente.

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